domingo, 6 de mayo de 2012

día 11 INAPETENCIA, APATÍA

Llevo unos días en que tras un primer planteamiento de aprovechar el tiempo: estudiar, escribir, hacer música... acabo por pasar el día sin haber hecho tanto. Me quiero despertar pronto para que me cunda, hacer lo primero el estudio que es prioritario pues se acercan las fechas de examinarme, sin dejar de hacer cosas más ociosas para descansar entre medias ni revisarme a mí mismo a través de estos escritos, o autoperdones, o ver mis reacciones y comportamientos. Pero me acosté anoche sin demasiado sueño, pensé y pensé en la cama, me acordaba de cosas pasadas, tengo una obsesión rara con la temporalidad, con el orden cronológico de las cosas, las que más me han marcado por haberles dado importancia las recuerdo exactamente cuándo fueran: antes y después que otros importantes sucesos. Estuve pensando en mi maestro de guitarra, en cómo deje las clases de un día para otro, con el pretexto de que cambié mis horarios de clases de facultad, cuando en realidad podría haber buscado con mi maestro otra forma de concordar nuestra disponibilidad de tiempo, así que más bien fue una excusa para dejar las lecciones de guitarra que si bien me gustaban a veces me resultaba un poco pesado tener que ir cada semana, además la constancia no era algo que me caracterizase y en ocasiones no aprendia las cosas de una semana para otra. Desde entonces no volví a saber de Javier, y estuve pensando en llamarle, también me acordaba de más gente del pasado, de cosas que pasaron... soy adicto la nostalgia de recordar cosas que ya fueron y que ya se fueron. Como dormí tarde, levante después de lo que pretendía, angustiado y con un sentir raro, con mi pareja tuvimos una conversación a la que también dí vueltas en mi cabeza sacando conclusiones precipitadas. Recuerdo que antes de acostarme sentí este agobio más que al levantar, de hecho no tenía ganas de dormir por eso, tenía como nervios y como un nudo en el pecho que me recordaba a cómo me ponía cuando fumaba porros, no sé si quizá tengo aún reacciones heredadas de aquello a pesar de llevar casi un año sin consumirlo. A lo que iba es que entre unas cosas y otras al final casi no hice nada, pues estudie pero menos de lo que quería, escribi por la mañana y me sirvió bastante, me puse más tranquilo y adherido a lo físico y no tanto a lo metal-anímico, pero después de comer estudiando otra vez me dormí como una hora y al despertar perdí mucho mucho tiempo en tonterías, sabía que tenía otras muchas prioridades que hacer pero me resistía. Es algo que me afecta a mí mismo, tiro piedras contra mi tejado pues resistiendome no hago más que recargar más ese punto en lugar de afrontarlo, y todo lo que no estudie cada día, eso de más que tendré que estudiar al final.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal conmigo mismo cuando no cumplo los horarios que me marco a diario, en lugar de empezar a trabajar en la constancia.
Me perdono por haber aceptado y permitido las distracciones en mi día a día, llegando a pasar horas en las que no hago nada en concreto sino merodear por la red de información en información sobre cosas insignificantes, creandome ideas, juicios e impresiones que después me impongo y con las que me coacciono a mí mismo.
Me perdono por haber aceptado y permitido definirme como vago, como pasivo, como tranquilo, limitandome en todo cuanto hago y no permitiendome ser de otra forma o sencillamente ser, compreometido conmigo mismo y con todo y todos en lugar de crear la polaridad una vez más.
Me perdono por haber aceptado y permitido teenr culpa y sentirme mal por dar de lado al profesor de guitarra y dejar las clases sin despedirme ni avisar.
Me perdono por haber acpetado y permitido creer que le debo algo al profesor, que tengo una deuda pendientes con él, así sea sólo una disculpa.
Me perdono por haber aceptado tener miedo de llamar otra vez al maestro de guitarra y que me rechace o me trate mal y enfadado porque me fuera de las clases de buenas a primeras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario