viernes, 11 de mayo de 2012

día 12 el hogar

Muchas reacciones hoy, mucha culpa por respuesta inoportuna, muchos pensamientos circulares que no llevan a ninguna parte sino a la justificación de su propia continuación. Aunque todo esto le revisaré mejor por mi cuenta, más al detalle, quisiera exponer brevemente algunos sucesos. Participé del enojo, tras acumular cosas durante un rato, comenzamos a conversar en casa familiares, y notaba cómo unas voces trataban de sobreponerse a otras, y ante algún comentario un poco atacante u ofensivo, lejos de estar calmado e intentar poner calma en el ambiente, eché más leña al fuego y solté algo del estilo: "tú también" o "tú más" en varias ocasiones, seguido de mensajes desesperenzados de que si todo acabase sería mejor para todos, pues dejaríamos ya de estar como estamos y de competir y de luchar y hacernos daño.
Como comencé a sentir tantas cosas, no me ponía a hacer mis verdaderas tareas, o si lo hice en algún momento, fue por escaso periodo de tiempo y con poca atención pues mi cabeza estaba ocupada con otras muchas cosas. Después todo terminó por estallar entre mi padre y madre, y aquello hizo que nuestras riñas a la comida pareciesen nada. Mi madre recriminó a mi padre por salir a beber, y él arremetió contra ella haciendo el mayor daño posible intentando insultar lo menos posible, como creyendo que todo lo que decía era correcto y educado siempre que no la insultara directa y explictamente a ella con cosas como "gilipollas", o "cabrona" o "loca". En ningún momento admitió su culpa, es más por lo que decía parecía justificarse y creerse en derecho de hacer lo que le saliera de los cojones.

domingo, 6 de mayo de 2012

día 11 INAPETENCIA, APATÍA

Llevo unos días en que tras un primer planteamiento de aprovechar el tiempo: estudiar, escribir, hacer música... acabo por pasar el día sin haber hecho tanto. Me quiero despertar pronto para que me cunda, hacer lo primero el estudio que es prioritario pues se acercan las fechas de examinarme, sin dejar de hacer cosas más ociosas para descansar entre medias ni revisarme a mí mismo a través de estos escritos, o autoperdones, o ver mis reacciones y comportamientos. Pero me acosté anoche sin demasiado sueño, pensé y pensé en la cama, me acordaba de cosas pasadas, tengo una obsesión rara con la temporalidad, con el orden cronológico de las cosas, las que más me han marcado por haberles dado importancia las recuerdo exactamente cuándo fueran: antes y después que otros importantes sucesos. Estuve pensando en mi maestro de guitarra, en cómo deje las clases de un día para otro, con el pretexto de que cambié mis horarios de clases de facultad, cuando en realidad podría haber buscado con mi maestro otra forma de concordar nuestra disponibilidad de tiempo, así que más bien fue una excusa para dejar las lecciones de guitarra que si bien me gustaban a veces me resultaba un poco pesado tener que ir cada semana, además la constancia no era algo que me caracterizase y en ocasiones no aprendia las cosas de una semana para otra. Desde entonces no volví a saber de Javier, y estuve pensando en llamarle, también me acordaba de más gente del pasado, de cosas que pasaron... soy adicto la nostalgia de recordar cosas que ya fueron y que ya se fueron. Como dormí tarde, levante después de lo que pretendía, angustiado y con un sentir raro, con mi pareja tuvimos una conversación a la que también dí vueltas en mi cabeza sacando conclusiones precipitadas. Recuerdo que antes de acostarme sentí este agobio más que al levantar, de hecho no tenía ganas de dormir por eso, tenía como nervios y como un nudo en el pecho que me recordaba a cómo me ponía cuando fumaba porros, no sé si quizá tengo aún reacciones heredadas de aquello a pesar de llevar casi un año sin consumirlo. A lo que iba es que entre unas cosas y otras al final casi no hice nada, pues estudie pero menos de lo que quería, escribi por la mañana y me sirvió bastante, me puse más tranquilo y adherido a lo físico y no tanto a lo metal-anímico, pero después de comer estudiando otra vez me dormí como una hora y al despertar perdí mucho mucho tiempo en tonterías, sabía que tenía otras muchas prioridades que hacer pero me resistía. Es algo que me afecta a mí mismo, tiro piedras contra mi tejado pues resistiendome no hago más que recargar más ese punto en lugar de afrontarlo, y todo lo que no estudie cada día, eso de más que tendré que estudiar al final.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal conmigo mismo cuando no cumplo los horarios que me marco a diario, en lugar de empezar a trabajar en la constancia.
Me perdono por haber aceptado y permitido las distracciones en mi día a día, llegando a pasar horas en las que no hago nada en concreto sino merodear por la red de información en información sobre cosas insignificantes, creandome ideas, juicios e impresiones que después me impongo y con las que me coacciono a mí mismo.
Me perdono por haber aceptado y permitido definirme como vago, como pasivo, como tranquilo, limitandome en todo cuanto hago y no permitiendome ser de otra forma o sencillamente ser, compreometido conmigo mismo y con todo y todos en lugar de crear la polaridad una vez más.
Me perdono por haber aceptado y permitido teenr culpa y sentirme mal por dar de lado al profesor de guitarra y dejar las clases sin despedirme ni avisar.
Me perdono por haber acpetado y permitido creer que le debo algo al profesor, que tengo una deuda pendientes con él, así sea sólo una disculpa.
Me perdono por haber aceptado tener miedo de llamar otra vez al maestro de guitarra y que me rechace o me trate mal y enfadado porque me fuera de las clases de buenas a primeras.

sábado, 5 de mayo de 2012

día 10 Remordimientos

Hoy me sentí culpable en varias ocasiones, no está mal darse cuenta de los propios errores, deshonestidades e injusticias para-con otros o incluso con uno mismo, pero a veces tengo la sensación de tener esta capacidad demasiado sensibilizada, se inflama con facilidad y demasiada intendidad, si bien es muy probable que otras veces sin darme cuenta me pase justo lo contrario y me comporte de modo frio, egoista e indiferente.
Me siento mal por hacer comentarios a las personas que después, analizándolo, creo que fueron inapropiados y al ser consciente de la circunstancia, me siento culpable y creo que soy merecedor de desafortunados sucesos. Mi tía me dejó su monedero para ir a la calle a comprar helados, al final lo cogió sacó dinero y me lo dió, y después me pedía el monedero, yo le digo que se lo quedo ella y me insiste en que no así que me voy a la calle y le digo en tono burlón: "como te pasa siempre lo tenías tú y no sabrás dónde lo pusiste". Acto seguido bajo con mi hermano a por helado, nos compramos nosotros y no le compramos uno a ella que fue la que quería helado inicialmente y de paso nos invitó, al final obsequié su buena voluntad con una frase hiriente y un rotundo olvido. Pero en lugar de sacar algo positivo de ésto y corregirme para ocasiones venideras, lo que hago es quedarme mal por un rato y a lo mejor tratar de arreglarlo, pedir disculpas... después ya lo olvide y al tiempo vuelve a caer en lo mismo.
Hablaba con un familiar cercano, y tratabamos de música, intentaba hacerle ver lo buena que era la música que yo le decía y el me ponía canciones que le gustan y de grupos que yo los he ya catalogado como que no me gustan, hago por escucharlos, pero al rato me cansa, o más que eso me resulta indiferente aunque no me parece que sea malo. Comienzo a sacar mis libros y apuntes para estudiar, mientras él me sigue poniendo temas, siento que me mira como buscando mi aprobación, o una opinión, le miro y no sé que gesto hacerle, no quiero ser falso y hacer como que me guste y tampoco quiere que se sienta ofendido. La situación sigue parecida y ya opto por seguir estudiando, no molestarme por que el esté oyendo música pues en verdad tampoco me estorba, al rato ya se va y me dice: "te dejo tranquilo", y a mi cabeza viene el pensamiento relámpago, fugaz: "menos mal". Instantaneamente me sentí horrible.
Había partido y podía ir a trabajar, sin embargo quería estudiar y hacer otra serie de cosas que no haría en caso de ir a trabajar, y además no necesito el dinero especialmente para nada y el futbol es un negocio que no beneficia más que a unos pocos y un montón de gente se está gastando dinero, energía y emociones en un negocio que está bastante adulterado. Sin embargo, ya que he decidido dejar ese trabajo, me apetecía ir por última vez y despedirme del estadio y del equipo del que soy desde pequeño, y después me arrepentí de no haber ido... Es curioso los lazo emocionales que se generan, que incluso cuando sabes que es completamente un negocio injusto en el que se mueve mucho dinero entre los que lo manejan y se gastan bastante en verlo los ciudadanos de a pie con muy poco dinero en proporción a los primeros, no consigo dejar del todo de prestarle atención.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener sentimientos de culpa, que es una adicción mental más para que pueda seguir funcionando y manejándome, sin caer en la cuenta de que yo estoy aquí en todo momento para tomar la responsabilidad de lo que hago y no tener que recurrir a reacciones energetico-mentales que después me lleven a más reacciones mentales como puede ser el arrepentimiento u otras muchas.
Me perdono por haber aceptado y permitido crear la polaridad bueno-malo, correcto-incorrecto, etc, al querer ser un individuo "bueno" porque con ello estoy creando al "malo" que es como me veo cuando no hago las cosas como me había preestablecido para alcanzar esa categoría "bueno"; en lugar de darme cuenta de que eso es categorización y conceptualización mental y que la realidad es lo físico que ocurre en todo momento y que continuamente tenemos la posibilidad y el deber de actuar conforme a aquello que sea mejor para uno mismo y en consecuencia para todos y viceversa.
Me perdono por haber aceptado y permitido usar el remordimiento como forma mental de redención despues de obrar de maneras que he definido como "malas, erroneas, inapropiadas"... para así no tener que tomar la responsabilidad de corregirme desde lo físico (lo que implica un trabajo continuo) y reducir toda la corrección a recurrir al sentimiento de culpa para sentirme mejor conmigo mismo y creer que ser compasivo y arrepentirse ya es un gesto de "bondad" entrando otra vez en polaridades.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener chat mental y pensamientos que derivan de una serie de conceptos metales que ya me he creado y he fijado en mí, y han cristalizado en mi mente reaccionando esta por su propia cuenta a través de información que yo en principio le metí sin más finalidad que la de definirme de ciertas formas o con arreglo a ciertos valores o creencias que sostenía en su momento y que ahora me tienen esclavizado de tal manera que ellas piensas y reaccionan por mí.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentir culpa por haber visto futbol, por haber apoyado el futbol y por ser incoherente una vez que he caido completamente en la cuenta de lo injusto que es el negocio-deporte. Asimismo, me perdono por crear unos vínculos emocionales con un equipo cuyos resultados me han influenciado y sentirme culpable y traidor por saber que tengo que dejar de lado todo esto del futbol porque no apoya la vida ni la igualdad.

jueves, 3 de mayo de 2012

día 9 PEREZA: NO SÉ, DUDAS

"Es costoso tomar la iniciativa, la resonsabilidad" me digo a mí mismo cuando recuerdo que tengo que revisarme, cuando tengo que hacer todo esto de escribir, escribir a diario como era el compromiso que había adquirido conmigo y en consecuencia con todos en tanto que no estoy solo en un micromundo sino que tengo muchas conexiones y en último extremo todos estamos interconectados, así que cada punto de cada uno afecta en mayor o menos medida al global.
Me sucede a veces que no sé de qué escribir, y realmente tendría muchas cuestiones que tratar pero tengo resistencias; es como cuando recuerdo que tengo mucho que estudiar, tanto que no debería tener ni un minuto que perder, y sin embargo pierdo muchos muchos muchos minutos, también me digo a mí mismo que es necesario, para descansar, pero en realidad pareciera más bien que los ratos que dedico a estudiar, escribir, hacer cosas de utilidad son mis descansos entre toda esa mayoria de tiempo en que estoy pasando el tiempo viendo cosas por internet o el televisión, u oyendo música mientras pienso en algo, etc....
Cuando me resisto a escribir me pongo excusas o motivos para que así sea, justificandome, y llego a dudar de la utilidad de escribir, dudo de si estará sirviendo de algo...y lo cierto es que tal vez, de momento no, pero porque no lo estoy dirigiendo adecuadamente.
Me perdono por haber aceptado y permitido dudar del proceso de revisión de uno mismo.
Me perdono por haber aceptado y permitido no dirigir mi respiro ni tomar la responsabilidad suficiente para cambiar, pues no se trata sólo de escribir los puntos conflictivos y se sanan, sino que es un primer paso para ser conscientes de por dónde empezar a hacer cambios.
Me perdono por haber aceptado abandonarme a la inercia que he adquirido en todos estos años y no tomar el mando de mis propias acciones y de qué quiero hacer realmente, esforzándome en lo que tengo que hacer y sabiendo filtrar y decidir por mi mismo las mejores alternativas para lograrlo.

lunes, 30 de abril de 2012

día 8 JUZGANDOME, DESTAPANDOME

Son ahora casi las 3 a.m., hace como dos horas o más que quería ponere a escribir, es claro que no consigo mis metas con facilidad ni con rapidez. Me bloqueo con pensamientos agobiantes que me creo, pierdo el tiempo en distracciones pasajeras y triviales que me llevan a algún tipo de situación que me genera estrés, ansiedad, por la situación en sí y por darme cuenta que llegué a eso por no estar haciendo lo que debía o al menos algo más útil, y entro en una espiral en que distracción me lleva a preocupación y viceversa, y entretanto, lo que en principio iba a hacer se va quedando postergado. Aunque un primer impulso fue acostarme y dejar para mañana esto, decidí que escribiría por poco que fuera porque mañana planeé hacer otras cosas importantes al madrugar, y si las retraso por hacer esto, una vez más desequilibraría los horarios que uno debe programarse (así tengan cierta flexibilidad) para poder seguir un camino concreto y no ir dan tumbos.
Hay una serie de situaciones con las que me introduco en una sensación negativa, de malestar, de que algo malo sucedió o sucederá. Tengo q revisar bien cuáles son más exactamente esas situaciones, aunque ya sé más o menos cuáles son, pero si no lo corrijo creo que cada vez esas situaciones conflictivas van a ir aumentado y dándose en circunstancias más comunes. Por ejemplo en casa noto que me pongo nervioso cuando hay mucho ruido, muchas conversaciones (o si no muchas en cantidad, fuertes en intensidad o en hostilidad que desprenden), cuando me hacen preguntas que creo que son estúpidas, o innecesarias, o que ya he respondido otras veces pero me las vuelven a hacer, o si pasan demasiado cerca de mi, de mi cara, si me tocan la cara. Recientemenete estoy desarrollando también cierto rechazo a coger el teléfono y a hablar por el mismo, si suena no me gusta, y si es para mí siento rápido ganas de colgar, siento que me molestan o que me quitan tiempo mío a veces.
Me comparo a veces con los demás, con la gente que conozco o con aquellos con los que simplemente me cruzo. En ocasiones me creo mejor que aquel o aquellos con los que me comparo centrándome en un aspecto, y después al rato me puede pasar al revés y creerme inferior a otros en otro/s aspectos. También en el plano meramente físico me sucede igual, se da una subida-bajada de estados de ánimo por gustarme algo d mi cuerpo y después despreciar otra parte de mi cuerpo, y lo comparo con el cuerpo de los demás.
Incluso en lo que a un único aspecto o parte del cuerpo se refiere, me creo mejor con respecto a unos y me siento inferior con respecto a otros, entrando en una dinámica de competencias caótica y sin ningún fin que me desestabiliza y me impide vivir en el momento presente ya sea por estar triste, pesimista, bajo de moral... o por todo lo contrario.
Me perdono por haber aceptado y permitido separarme de mi cuerpo cuando juzgo que alguna parte del mismo no me gusta o que es fea, porque me estoy limitando y me estoy condicionando en mi existencia.
Me perdono por haber aceptado y permitido crearme y creerme complejos que me dificultan expresarme libremente por sentir vergüenzas o pudores.
Me perdono por haber aceptado y permitido gustarme en algún aspecto y querer explotar o exhibir este aspecto para gustar a los demás porque me limito sólo a eso y no desarrollo otros muchos aspectos, aparte de que es claramente un punto de ego que debo superar.
Me perdono por haber aceptado compararme con los demás y esablecer juicios sobre mí y sobre ellos.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener chat mental cuando trato con las personas y estar pensando cosas de ellos, o sobre algo relacionado con lo que hablamos no prestando atención a lo que estoy haciendo.

sábado, 28 de abril de 2012

día 7 JUZGÁNDOME (introducción)

En ese continuo funcionar de la mente, a menudo me dedico a mirarme mucho a mí mismo, y no precisamente para corregirme o pulirme en todas esas cosas que debo cambiar, que debo corregir... sino atendiendo a cosas como lo físico, como mi forma de relacionarme, como mi supuesta forma de ser y otra serie de cosas que no tienen especial importancia y que provienen de un sistema de creencias injusto y superficial que se extiende entre el conjunto social, y que a pesar de reconocerlo y saber que no es real, no puedo dejar de tener en cuenta y de ceñirme en mayor o menor medida a él.
Resulta impactante comprobar cómo la mente no para de funcionar, y haga lo que haga, ella siempre está ocupada en una sucesión encadenada de pensamientos que quizá tengan relación con lo que estoy viviendo en ese momento, o tal vez no tengan absolutamente ninguna relación. En cualquier caso, lo frustrante es darse cuenta de que la mente ha adoptado entidad propia y sigue su propio camino a menudo dificultando la experiencia con el mundo real por estar atravesando otros paraderos (miedos, deseos, ilusiones, posibilidades, etc.) cuando en realidad su utilidad sería la de apoyar, facilitar y optimizar la interacción con la realidad física, con lo fáctico.
Soy consciente de que para solventar este problema, la solución es respirar y respirar, no prestar atención a esos pensamientos-relámpago que sacuden la calenturienta imaginación que se dilata con el más mínimo soplo de distracción. Debo reconocer también que he descuidado este punto con frecuencia y facilidad: hasta no hace demasiado veía esto de estar siempre pensando en cosas como algo normal; ahora creo que no es algo muy útil y que me ha creado muchas preocupaciones insignificantes, innecesarias y obstaculizantes de otras tareas que si requieren mayor atención. Así que voy a respirar, aunque se me olvide, o aunque me resista por inercia, voy a insistir, no quiere perder más tiempo ni energía en divagaciones sin fundamento y sin objetivo.
Hay muchos tipos de pensamientos, el que más quiero tratar es el tipo de pensamientos que dirijo hacia mí mismo, creando numerosas polaridades que me hacen subir y bajar cayendo en ilusiones con las que me creo especial, o amigable, o guapo, o inteligente, o bueno; así como después creo también en que más bien soy los puntos opuestos: desagradable, feo, estúpido, etc.
Me perdono por haber aceptado y permitido resistirme a respirar, creer que esto no sirve para nada y querer continuar como hasta ahora participando de la mente.
Me perdono por haber aceptado creer que yo soy mi mente y que todo lo que creo es mi sistema de valores que me define y por lo que me caracterizo frente a otros.
Me perdono por haber aceptado y permitido juzgarme por todos estos años pensando y creer que he sido estúpido y he perdido tiempo identificandome con ideas que no son más que ideas pero que no llevan a nada.
Me perdono por haber aceptado juzgar a las personas por imaginar que funcionan todos igual (con un sistema de creencias) y creerme mejor que ellos por ser consciente de que esto es una ilusión.
 No obstante, este punto me parece problemático, pues si bien tenemos un conjunto de creencias que en su mayoría son tópicos o cuestiones banales, no creo que todas ellas lo sean, pues de ser así entraríamos en una peligrosa situación de relatividad moral. No creo que alguien pueda estar en posición de establecer y determinar cuáles son los valores a tener en cuenta, entonces lo que toca sería quizá hacer un debate para al menos acercarnos a esos principios fundamentales, delimitar lo máximo posible. El valor primero y fundamental es la propia vida y debemos ocuparnos de hacer lo mejor para todos.
Me perdono por haber aceptado creer que las personas tienen gustos e inquietudes distintas y que es inevitable que haya un mínimo de choques y conflictos.




miércoles, 25 de abril de 2012

día 6 cannabis (2ª parte)

Recién me volvieron ganas puntuales de fumar otra vez, va camino de un año que no lo hago y no tengo la sensación de que se me hiciera complicado en ningún momento, pero sí que vuelven a mi recuerdos y ciertos deseos, claro que también a veces esos recuerdos son de momentos en que me afectaba para mal y me ponía ansioso. El que haya esa polaridad es un punto por el que decido que mejor no: no quiero volver a sentirme como me sentía muchas veces al fumar, sobre todo en los últimos meses de consumo.
Me gustaría que si alguna vez lo vuelvo a  probar, no fuese algo de hacer por hacer, sin más intención que pasar un tiempo en que no sé qué hacer; no quiero hacerlo por reirme y q se me pase a las hora o dos horas o lo que tarde y no haber sacado nada en claro y queriendo volver a probarlo  con la consiguiente posibilidad de volver a quedar enganchado. Más bien me gustaria aprovechar las sensaciones y lo peculiar de ese estado para explorarme un poco más en un punto (o desde un punto) en que no suelo estar. Recuerdo muchas veces que fumé, por no decir casi todas, en que fue pura rutina y no hacía nada en especial, sino que hacía las cosas cotidianas pero con el aliciente de estar fumado, aliciente que con el paso del tiempo a base de hacerlo rutina se convirtió en necesidad.
Me perdono por haber aceptado creer durante mucho tiempo que fumar porros era atractivo, era enorgullecedor.
Me perdono a mí mismo por haber intentado dar una determinada imagen como fumador y no ser yo mismo en tales ocasiones.
Me perdono por haber aceptado y permitido fumar por rutina sin aprovechar el momento ni sacar alguna experiencia constructiva.
Me perdono por haber aceptado creer ese uso del que hablo del cannabis es demasiado estandar, demasiado mecanico y utlitarista, y creer que las cosas se hacen por sí mismas no como medio para otras llegando a la conclusión de que en realidad la mejor formade fumar es hacerlo poruqe sí.