Recién me volvieron ganas puntuales de fumar otra vez, va camino de un año que no lo hago y no tengo la sensación de que se me hiciera complicado en ningún momento, pero sí que vuelven a mi recuerdos y ciertos deseos, claro que también a veces esos recuerdos son de momentos en que me afectaba para mal y me ponía ansioso. El que haya esa polaridad es un punto por el que decido que mejor no: no quiero volver a sentirme como me sentía muchas veces al fumar, sobre todo en los últimos meses de consumo.
Me gustaría que si alguna vez lo vuelvo a probar, no fuese algo de hacer por hacer, sin más intención que pasar un tiempo en que no sé qué hacer; no quiero hacerlo por reirme y q se me pase a las hora o dos horas o lo que tarde y no haber sacado nada en claro y queriendo volver a probarlo con la consiguiente posibilidad de volver a quedar enganchado. Más bien me gustaria aprovechar las sensaciones y lo peculiar de ese estado para explorarme un poco más en un punto (o desde un punto) en que no suelo estar. Recuerdo muchas veces que fumé, por no decir casi todas, en que fue pura rutina y no hacía nada en especial, sino que hacía las cosas cotidianas pero con el aliciente de estar fumado, aliciente que con el paso del tiempo a base de hacerlo rutina se convirtió en necesidad.
Me perdono por haber aceptado creer durante mucho tiempo que fumar porros era atractivo, era enorgullecedor.
Me perdono a mí mismo por haber intentado dar una determinada imagen como fumador y no ser yo mismo en tales ocasiones.
Me perdono por haber aceptado y permitido fumar por rutina sin aprovechar el momento ni sacar alguna experiencia constructiva.
Me perdono por haber aceptado creer ese uso del que hablo del cannabis es demasiado estandar, demasiado mecanico y utlitarista, y creer que las cosas se hacen por sí mismas no como medio para otras llegando a la conclusión de que en realidad la mejor formade fumar es hacerlo poruqe sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario