Deconstruyendo estructuras fuertemente forjadas a nivel mental que me atrapan en bucles de engaños, fantasias, ilusiones, sugestiones, definiciones, etc...
Jamás creí que aquello que pensaba constantetemente, aquellos vacios temporales en los que me retrotraía hacia mí mismo entrando en un paréntesis fuera del cual todo era un elemento perturbador de mi "reflexión"; pudiese ser algo dañino, algo que no fuese yo. Para ser más precisos, incluso uno a veces cree ser eso, esos conceptos, ideales o como quieran llamarse. Se les otorga una prioridad absoluta y se acude a ellos como criterio o prncipio de acción en la vida diaria (esa que va más allá del previo paréntesis constituyente del ego y de los patrones de conducta que nos guían al operar con la realidad externa).
Cierto es que somos cuerpo, es nuestro vínculo de unión con todo cuanto nos rodea; pero lejos de valorarlo por lo que es, nos hemos acostumbrado a juzgarlo por otra serie de cosas, las cuales provienen precisamente de aquellos valores de los que hablamos antes. Valores que hemos integrado individualmente por la persistencia en ellos del colectivo y viceversa, pues la mantenemos colectivamene en la medida en que no nos despeguemos de esas ideas, de esos prejuicios. Me refiero a consideraciones del tipo: tal persona es guapa, o es fea, es gordo, es flaca, tiene buen tipo, no es muy atractivo, es precioso, tiene la nariz así o asá, o tiene el pelo muy crespo, o etc, etc... Pareciera así que uno se crea su criterio a partir de un montón de condicionantes que le rodean, creyendo tener un gusto libre que en realidad viene casi completamente determinado por agentes externos que lleva mamando desde que tiene sus primeras interacciones conscientes con el medio siendo pequeño (si bien puede que quede algo, un pequeña parte de espontaneidad que sí emana de uno mismo). Una vez formado ese criterio se hacen juicios gratuitos y completamente desechables, innecesarios, banales sobre todo tipo de cuestiones. En este caso, estamos hablando del cuerpo de uno y en la midedida que uno se juzga se cree en posición de poder juzgar a otras personas, pero realmente esta circunstancia se extrapola (como iremos viendo poco a poco) a muchos o a todos los ámbitos de la vida.
¿De dónde proviene todo este conflicto que vamos describiendo? Yo diría que del mal uso de nuestra capacidad de razocinio, la cual nos caracteriza a los seres humanos y como tal debemos aprovecharla y sacar de ella el máximo rendimiento y el más óptimo y mejor para todo y para todos. Sin embargo, en lugar de eso, da la sensación de que hemos adoptado unas tendencias, unos habitos y unas conductas de caracter interesado y privado, que a base de reproducirlas han sumido a nuestra mente en un automatismo de los patrones que uno acostumbra a repetir, hasta el punto de que esta mente robotizada nos ha llegado a poseer a nosotros en favor de su autosatisfacción de adicciones en lugar de tenerla nosotros como herramienta para mejorar en lo posible todo y haciendolo igual para todos. Pero en vez de eso, cada mente lucha individualmente por su propio interés no teniendo en cuenta al resto o incluso utilizandoles en favor de alcanzar sus objetivos propios y no comunes, encontrando en la competencia y en la superioridad rasgos distintivos por los que sentirse mejor, para después sin embargo caer debido a esa propia competencia y polaridad que uno mismo crea entre: mejor-peor, ganador-perdedor, y así hay muchas y muchas otras polaridades.
En fin, todo esto tiene muchos huecos y puntos a examinar que es lo que trataré en estos escritos que me comprometo a desarrollar a diario en un proceso de autohonestidad y de empezar a tomar responsabilidad para abandonar esta dinamica en la que andamos sumergidos. Espero que pueda además ayudar a otros que se encuentren con dudas, que hayan experimentado en sí mismos estas situaciones sin saber muy bien cómo afrontarlas, para así buscar entre todos respuestas, soluciones y ver qué es lo mejor para todos. Animando también a todos los que lean a que comiencen a explorarse, aunque pueda parecer pesado, no hay más que comenzar. Saludos
Me perdono por haber aceptado vivir en los pensamientos, apartado de lo físico y lo real, ya sea recordando, imaginando, suponiendo o analizando.
Me perdono por haber aceptado sentir culpa cuando me dedico a dicha labor mental y después me doy cuenta de ello y me arrepiento. Incluso a veces soy consciente de ello en el momento de estar haciendolo pero no lo detengo.
Me perdono por haber aceptado persistir en pautas o patrones que ya había decido abandonar pero que los tengo muy integrados e interiorizados y al final vuelven a resurgir.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentir culpa y/o arrepentimiento cuando reviso acciones o situaciones pasadas con las que no me siento contento o satisfecho sino que más bien me siento intranquilo o con cierta ansiedad, por pensar que pude haber actuado de otra forma alternativa que no me hubiera creado tal ansiedad.
Me perdono por haber aceptado y permitido interpretar y juzgar las miradas y gestos de las personas, especialmente cuando son en relación a mí, y creerme esos pensamientos que me invento con la consecuencia de que influyen en mi comportamiento.
Me perdono por haber aceptado creer que es dificil salir de las posesiones mentales y tomar una postura vaga e ineficiente de permanecer de ese modo porque es a lo que estoy acostumbrado y me resulta más fácil seguir igual que corregirlo.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener resistencias a escribir, a respirar, a estar atento a cada momento en lugar de estar con la cabeza en otras cosas.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener dudas de si este proyecto me va a funcionar y pensar de antemano que quizá me podría cansar de tener que revisar a diario.
Me perdono por haber aceptado tener miedo o vergüenza de que otras personas pudieran leerme, porque en verdad ésa es una de las principales utilidades de esto, que sirva a nivel particular pero también colectivo.
Me perdono por haber aceptado y permitido juzgarme por lo que escribi y por cómo lo escribo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario