RESISTENCIAS: DISTRACCIONES Y REACCIONES
Hace ya varios días que decidí escribir a diario, revisándome para tomar responsabilidad de mí y poder conocerme mejor autosincerándome conmigo para empezar a caminar con algún tipo de orientación hacia la vida, para hacer realmente algo útil y positivo, ya que me siento un poco perdido, esclavo de un conjunto de sensaciones, ideas y reacciones que he ido gestando a lo largo de los años. Pero me está costando un poco en estos primeros dias esto de ser constante, así sea un escrito ligero... he de reconocer que la constancia ha sido algo deficiente en mi trayectoria, y ésta puede ser una buena forma de afrontarla. A menudo me he identificado con la pereza, con un concepto de calma (quizá confundido con pasividad que era lo que realmente me caracterizaba), por la ley del mínimo esfuerzo; y esto aplicado a todos los aspectos posibles.
He notado que me cuesta también concentrarme en las cosas (lo cual tiene bastante relación con la no-constancia), mantenerme en algo que me ocupa sin desviar la atención a cosas que nada tienen que ver con lo que hago en ese momento. Ahora mismo sin ir más lejos, perdí la raíz del tema que iba a escribir, creí tenerlo claro y estructurado pero de pronto se ha difuminado a medida que lo he comenzado. ¿Será que me perdí demasiado en la forma y olvidé lo esencial del mensaje?
Suelo plantearme metas, objetivos, tareas que comienzo con ilusión, noto un avance, pienso que el esfuerzo se va viendo recompensado. A las primeras de cambio, en cuanto hay un mínimo atasco, la ilusión se cae al suelo, entoncés la actitud es más bien la de alguién desolado con la sensación de haber comenzado de nuevo un proyecto equivocado. No me gusta hacerlo, sobre todo porque tengo la sensación de que sí tengo capacidad para hacer las cosas, pero que me rindo y me canso con facilidad en cuanto me atasco y necesito ponerle más esfuerzo y dedicación, y una vez más optp por el amargo pero facil camino del abandono y la "derrota".
En ocasiones estas metas son "antimetas": me refiero a dejar de hacer cosas con las que he llegado a la conclusión de no estar de acuerdo, o cosas que no me llevan a ningún sitio más que a alimentar competencias, rivalidad, enfado, rabia... Por ejemplo me pasa con el futbol, sé que es un negocio completamente lucrativo, no igualitario para todos, no honesto,donde no hay justicia (ni dentro del propio mundo del futbol profesional ni para con el resto de los ciudadanos del mundo), que crea rivalidades entre aficionados de unos y otros equipos, etc. Soy consciente de esta situación, y decido no seguirlo, pasar de verlo y comentarlo, pero siempre acabo volviendo al punto en que de forma más o menos implicada acabo viendolo así sea muy poco y opinando. Incluso trabajo en un estadio de mi ciudad vendiendo productos y pudiendo ver el partido en directo gratis, y siempre digo: "ya no vuelvo más", pues la relación horas-salario no demasiado buena, pero llega el día en que decido volver, y ese día tambié me digo: "hoy es el último día". Otro ejemplo puede ser participar de chismorreos, o de conversaciones vacias, superficiales sobre cosas sin importancia, o de juzgar a la gente por lo que hace o dice como si uno mismo fuese el individuo perfecto que lo hace todo bien... En fin son cosas que se me ocurren así de pronto, hay muchos ejemplos de cosas que decido no seguir participando pero al final repito, y parece también que tuviera que ver con eso de volver a la senda de la rutina, de los mecanismos o pautas de comportamiento que vengo creandome y creyendome, que están ya tan integrados que no los abandono por comodidad, por no esforzarme, que es el mismo motivo por el que sí abandono proyectos iniciados cuando me quedo estancado y me tocaría trabajorlos más: comodidad, pasividad.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener resistencias a escribir, resistencias a cambiar, resistencias a abandonar los patrones que hace tiempo vengo repitiendo.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme débil por creer que soy incapaz de ser constante en mis prósitos.
Me perdono por haber aceptado y permitido ser indeciso, y estar siempre hasta el último momento debatiendome entre las varias posibilidades. A veces lo dejo tanto hasta última hora que ya no tengo que decidir sino que sencillamente se me hizo tarde y ya no tengo alternativas.
Me perdono por haber aceptado y permitido arrepentirme de decisiones que tomo sin estar convencido y pensar después: "hubiera sido mejor lo otro".
Me perdono por haber aceptado y permitido querer basar mi decisión en cosas que son externas a mí como qué hara cierta persona, o qué decidiría no se quién, o incluso pidiendo consejo a los demás como esperando a que decida por mi.
Me perdono por haber aceptado y permitido no tener claras mis prioridades y no tener un claro criterio de decisión.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme triste por creer que soy un inútil y que las personas me detestan por esa incapacidad de decisión.
Me perdono por haber aceptado y permitido perder tiempo en decidir qué hacer y lugar de tomar una decisión y hacerlo aprovechando el tiempo, porque gasto muy tiempo en pensar pros y contras de las cosas y podría estar haciendo cosas reales en lugar de pensar y gastar tiempo y energía.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que si no voy a trabajar al estadio me voy a perder un buen partido.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que si voy al estadio después vamos a ganar poco dinero y el partido va a ser malo y en consecuencia me voy a arrepentir porque de haberme quedado en casa podría haber hecho otras cosas como estudiar o tocar la guitarra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario