ADICCIÓN AL CANNABIS
Hace casi un año abandoné el consumo de porros, y fue más sencillo de lo que yo me imaginaba. Varias veces me plantee dejarlo, pero no eran verdaderos intentos, sino más bien como una de esas buenas intenciones que uno hace por noche vieja y olvida en año nuevo, en cuanto sentía el más mínimo deseo de fumar, el pensar en no hacerlo se me volvía algo inasumible. La clave precisamente para dejarlo fue no pensar en hacerlo, no pensar en que uno ya no lo está haciendo, sencillamente hay que no hacerlo. La difilcultad era el ritual, la costumbre que llevaba repitiendo desde hacia aproximadamente 5 ó 6 años, y que había ido de menos a más. Desde luego empecé creyendo que era algo espontaneo, unas risas, te desinhibías, la mente adolescente comienza a tener una percepción más psicodelica y menos estricta o tensa de la realidad pues aún no está del todo formada ni tiene tantos prejuicios ni tantas ideas o conceptos establecidos como cuando se va haciendo más adulta; y para nada crees que vayas a caer en una adicción en el sentido de consumir por necesidad, pues al comienzo es un uso lúdico y en momentos puntuales. Poco a poco me fui familiarizando más, sintiendo atracción por estar bajo sus efectos en otro tipo de circunstancias que las que solía tener en las primeras fumadas (parque con amigos, en casa del algún amigo), tipo ir fumado a clase o incluso recuerdo haber ido a la graduación del instituto con ropa de calle junto a algunos amigos cuando todos los demás compañeros iban a acudir vestidos de traje para la ocasión (queríamos ser rebeldes a toda costa y demostrar ser distintos a los tópicos establecidos y saltarnos los absurdos protocolos) y fumar hierba antes para tocar un poco más las narices. Con el tiempo la forma de consumir iba cambiando y también mi cabeza, mi mente, mi fumada, mi forma de percibir las cosas (tanto fumado como sin fumar) y por ejemplo al final hubiera sido completamente incapaz de ir fumado a una graduación, pues me creaba muchas paranoias, pensaba un montón, me daba ansiedad, taquicardia...
Otra cosa en que noto cómo fue cambiando mi posicionamiento y mi forma de relacionarme con el cannabis, es en la preocupación porque se me notara o no al llegar a casa: mientras al principio hacia lo posible por que no se notara, a medida que avanzaba me iba preocupando menos hasta el punto de llegar a fumar en mi propia casa con mi familia aquí (pero a escondidas). Al principio tomaba precauciones como no fumar nada desde dos horas antes de que fuera a llegar a la casa por ejemplo, o me tomaba un chicle para no oler, y fumaba en lugares abiertos para no oler a humo, incluso me echaba colirio en los ojos si estaban rojos. Progresivamente fui pasando de ocultarlo tanto, no es que lo dijera abiertamente que fumaba, pero el pasotismo y la desgana se iban instalando en mí importandome poco el ocultarlo porque pensaba que mis padres confiaban en mí y que jamás imaginarían o sospecharían lo que hacia.
Me perdono por haber aceptado volverme adicto al cannabis y no tomar responsabilidad de a situación durantes mucho tiempo, sino dejarlo correr sin darle la importancia que realmente tenía.
Me perdono por haber aceptado y permitido seguir fumando durante bastante tiempo aun sabiendo y notando que no me sentaban bien.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por engañar a mis padres y tomarles por pardillos o ingenuos.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por creer que a mis padres les hubiese gustado verme de traje en la graduación pero yo no lo hice y que incluso en mi deseo de ser rebelde y saltarme las normas fastidiando al personal, disfrutaba especialmente molestandoles a ellos.
Me perdono por haber aceptado y permitido identificarme con los porros y llegar a definirme incluso en relación a ellos como consumidor sintiendome orgulloso.
Me perdono por haber aceptado dar muchas vueltas a la cabeza y los pensamientos estando bajo los efectos del THC y creer todo lo que se me ocurria sugestionandome hasta que llegue a momentos de pequeñas reacciones de paranoia o miedo o ansiedad.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por creer que he estropeado un poco mi vida y he perdido mucho tiempo por haber consumido cannabis de una forma irresponsable.
Me perdono por haber aceptado y permitido querer incitar a otros a fumar y hacer apología del cannabis.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que me he condicionado de por vida por todo eso que hice y sentirme mal, culpable y compadecerme.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por creer que ya nunca más podré probar cannabis por el mal uso que hice de ello en lugar de haberlo hecho con otro enfoque con el cual poder sacar cosas en claro sobre mí mismo como me gustaría hacer más adelante en algún momento.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer y decir que en algún momento volveré a probarlo.
Me perdono por aceptar estar seguro de que si lo probara sabría controlarlo y no me engancharía otra vez, porque también al principio de probarlo pensaba que no me engancharía.
Me perdono por haber aceptado aprovecharme de la confianza que tenían en mí mis padres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario