Muchas reacciones hoy, mucha culpa por respuesta inoportuna, muchos pensamientos circulares que no llevan a ninguna parte sino a la justificación de su propia continuación. Aunque todo esto le revisaré mejor por mi cuenta, más al detalle, quisiera exponer brevemente algunos sucesos. Participé del enojo, tras acumular cosas durante un rato, comenzamos a conversar en casa familiares, y notaba cómo unas voces trataban de sobreponerse a otras, y ante algún comentario un poco atacante u ofensivo, lejos de estar calmado e intentar poner calma en el ambiente, eché más leña al fuego y solté algo del estilo: "tú también" o "tú más" en varias ocasiones, seguido de mensajes desesperenzados de que si todo acabase sería mejor para todos, pues dejaríamos ya de estar como estamos y de competir y de luchar y hacernos daño.
Como comencé a sentir tantas cosas, no me ponía a hacer mis verdaderas tareas, o si lo hice en algún momento, fue por escaso periodo de tiempo y con poca atención pues mi cabeza estaba ocupada con otras muchas cosas. Después todo terminó por estallar entre mi padre y madre, y aquello hizo que nuestras riñas a la comida pareciesen nada. Mi madre recriminó a mi padre por salir a beber, y él arremetió contra ella haciendo el mayor daño posible intentando insultar lo menos posible, como creyendo que todo lo que decía era correcto y educado siempre que no la insultara directa y explictamente a ella con cosas como "gilipollas", o "cabrona" o "loca". En ningún momento admitió su culpa, es más por lo que decía parecía justificarse y creerse en derecho de hacer lo que le saliera de los cojones.
viernes, 11 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
día 11 INAPETENCIA, APATÍA
Llevo unos días en que tras un primer planteamiento de aprovechar el tiempo: estudiar, escribir, hacer música... acabo por pasar el día sin haber hecho tanto. Me quiero despertar pronto para que me cunda, hacer lo primero el estudio que es prioritario pues se acercan las fechas de examinarme, sin dejar de hacer cosas más ociosas para descansar entre medias ni revisarme a mí mismo a través de estos escritos, o autoperdones, o ver mis reacciones y comportamientos. Pero me acosté anoche sin demasiado sueño, pensé y pensé en la cama, me acordaba de cosas pasadas, tengo una obsesión rara con la temporalidad, con el orden cronológico de las cosas, las que más me han marcado por haberles dado importancia las recuerdo exactamente cuándo fueran: antes y después que otros importantes sucesos. Estuve pensando en mi maestro de guitarra, en cómo deje las clases de un día para otro, con el pretexto de que cambié mis horarios de clases de facultad, cuando en realidad podría haber buscado con mi maestro otra forma de concordar nuestra disponibilidad de tiempo, así que más bien fue una excusa para dejar las lecciones de guitarra que si bien me gustaban a veces me resultaba un poco pesado tener que ir cada semana, además la constancia no era algo que me caracterizase y en ocasiones no aprendia las cosas de una semana para otra. Desde entonces no volví a saber de Javier, y estuve pensando en llamarle, también me acordaba de más gente del pasado, de cosas que pasaron... soy adicto la nostalgia de recordar cosas que ya fueron y que ya se fueron. Como dormí tarde, levante después de lo que pretendía, angustiado y con un sentir raro, con mi pareja tuvimos una conversación a la que también dí vueltas en mi cabeza sacando conclusiones precipitadas. Recuerdo que antes de acostarme sentí este agobio más que al levantar, de hecho no tenía ganas de dormir por eso, tenía como nervios y como un nudo en el pecho que me recordaba a cómo me ponía cuando fumaba porros, no sé si quizá tengo aún reacciones heredadas de aquello a pesar de llevar casi un año sin consumirlo. A lo que iba es que entre unas cosas y otras al final casi no hice nada, pues estudie pero menos de lo que quería, escribi por la mañana y me sirvió bastante, me puse más tranquilo y adherido a lo físico y no tanto a lo metal-anímico, pero después de comer estudiando otra vez me dormí como una hora y al despertar perdí mucho mucho tiempo en tonterías, sabía que tenía otras muchas prioridades que hacer pero me resistía. Es algo que me afecta a mí mismo, tiro piedras contra mi tejado pues resistiendome no hago más que recargar más ese punto en lugar de afrontarlo, y todo lo que no estudie cada día, eso de más que tendré que estudiar al final.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal conmigo mismo cuando no cumplo los horarios que me marco a diario, en lugar de empezar a trabajar en la constancia.
Me perdono por haber aceptado y permitido las distracciones en mi día a día, llegando a pasar horas en las que no hago nada en concreto sino merodear por la red de información en información sobre cosas insignificantes, creandome ideas, juicios e impresiones que después me impongo y con las que me coacciono a mí mismo.
Me perdono por haber aceptado y permitido definirme como vago, como pasivo, como tranquilo, limitandome en todo cuanto hago y no permitiendome ser de otra forma o sencillamente ser, compreometido conmigo mismo y con todo y todos en lugar de crear la polaridad una vez más.
Me perdono por haber aceptado y permitido teenr culpa y sentirme mal por dar de lado al profesor de guitarra y dejar las clases sin despedirme ni avisar.
Me perdono por haber acpetado y permitido creer que le debo algo al profesor, que tengo una deuda pendientes con él, así sea sólo una disculpa.
Me perdono por haber aceptado tener miedo de llamar otra vez al maestro de guitarra y que me rechace o me trate mal y enfadado porque me fuera de las clases de buenas a primeras.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal conmigo mismo cuando no cumplo los horarios que me marco a diario, en lugar de empezar a trabajar en la constancia.
Me perdono por haber aceptado y permitido las distracciones en mi día a día, llegando a pasar horas en las que no hago nada en concreto sino merodear por la red de información en información sobre cosas insignificantes, creandome ideas, juicios e impresiones que después me impongo y con las que me coacciono a mí mismo.
Me perdono por haber aceptado y permitido definirme como vago, como pasivo, como tranquilo, limitandome en todo cuanto hago y no permitiendome ser de otra forma o sencillamente ser, compreometido conmigo mismo y con todo y todos en lugar de crear la polaridad una vez más.
Me perdono por haber aceptado y permitido teenr culpa y sentirme mal por dar de lado al profesor de guitarra y dejar las clases sin despedirme ni avisar.
Me perdono por haber acpetado y permitido creer que le debo algo al profesor, que tengo una deuda pendientes con él, así sea sólo una disculpa.
Me perdono por haber aceptado tener miedo de llamar otra vez al maestro de guitarra y que me rechace o me trate mal y enfadado porque me fuera de las clases de buenas a primeras.
sábado, 5 de mayo de 2012
día 10 Remordimientos
Hoy me sentí culpable en varias ocasiones, no está mal darse cuenta de los propios errores, deshonestidades e injusticias para-con otros o incluso con uno mismo, pero a veces tengo la sensación de tener esta capacidad demasiado sensibilizada, se inflama con facilidad y demasiada intendidad, si bien es muy probable que otras veces sin darme cuenta me pase justo lo contrario y me comporte de modo frio, egoista e indiferente.
Me siento mal por hacer comentarios a las personas que después, analizándolo, creo que fueron inapropiados y al ser consciente de la circunstancia, me siento culpable y creo que soy merecedor de desafortunados sucesos. Mi tía me dejó su monedero para ir a la calle a comprar helados, al final lo cogió sacó dinero y me lo dió, y después me pedía el monedero, yo le digo que se lo quedo ella y me insiste en que no así que me voy a la calle y le digo en tono burlón: "como te pasa siempre lo tenías tú y no sabrás dónde lo pusiste". Acto seguido bajo con mi hermano a por helado, nos compramos nosotros y no le compramos uno a ella que fue la que quería helado inicialmente y de paso nos invitó, al final obsequié su buena voluntad con una frase hiriente y un rotundo olvido. Pero en lugar de sacar algo positivo de ésto y corregirme para ocasiones venideras, lo que hago es quedarme mal por un rato y a lo mejor tratar de arreglarlo, pedir disculpas... después ya lo olvide y al tiempo vuelve a caer en lo mismo.
Hablaba con un familiar cercano, y tratabamos de música, intentaba hacerle ver lo buena que era la música que yo le decía y el me ponía canciones que le gustan y de grupos que yo los he ya catalogado como que no me gustan, hago por escucharlos, pero al rato me cansa, o más que eso me resulta indiferente aunque no me parece que sea malo. Comienzo a sacar mis libros y apuntes para estudiar, mientras él me sigue poniendo temas, siento que me mira como buscando mi aprobación, o una opinión, le miro y no sé que gesto hacerle, no quiero ser falso y hacer como que me guste y tampoco quiere que se sienta ofendido. La situación sigue parecida y ya opto por seguir estudiando, no molestarme por que el esté oyendo música pues en verdad tampoco me estorba, al rato ya se va y me dice: "te dejo tranquilo", y a mi cabeza viene el pensamiento relámpago, fugaz: "menos mal". Instantaneamente me sentí horrible.
Había partido y podía ir a trabajar, sin embargo quería estudiar y hacer otra serie de cosas que no haría en caso de ir a trabajar, y además no necesito el dinero especialmente para nada y el futbol es un negocio que no beneficia más que a unos pocos y un montón de gente se está gastando dinero, energía y emociones en un negocio que está bastante adulterado. Sin embargo, ya que he decidido dejar ese trabajo, me apetecía ir por última vez y despedirme del estadio y del equipo del que soy desde pequeño, y después me arrepentí de no haber ido... Es curioso los lazo emocionales que se generan, que incluso cuando sabes que es completamente un negocio injusto en el que se mueve mucho dinero entre los que lo manejan y se gastan bastante en verlo los ciudadanos de a pie con muy poco dinero en proporción a los primeros, no consigo dejar del todo de prestarle atención.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener sentimientos de culpa, que es una adicción mental más para que pueda seguir funcionando y manejándome, sin caer en la cuenta de que yo estoy aquí en todo momento para tomar la responsabilidad de lo que hago y no tener que recurrir a reacciones energetico-mentales que después me lleven a más reacciones mentales como puede ser el arrepentimiento u otras muchas.
Me perdono por haber aceptado y permitido crear la polaridad bueno-malo, correcto-incorrecto, etc, al querer ser un individuo "bueno" porque con ello estoy creando al "malo" que es como me veo cuando no hago las cosas como me había preestablecido para alcanzar esa categoría "bueno"; en lugar de darme cuenta de que eso es categorización y conceptualización mental y que la realidad es lo físico que ocurre en todo momento y que continuamente tenemos la posibilidad y el deber de actuar conforme a aquello que sea mejor para uno mismo y en consecuencia para todos y viceversa.
Me perdono por haber aceptado y permitido usar el remordimiento como forma mental de redención despues de obrar de maneras que he definido como "malas, erroneas, inapropiadas"... para así no tener que tomar la responsabilidad de corregirme desde lo físico (lo que implica un trabajo continuo) y reducir toda la corrección a recurrir al sentimiento de culpa para sentirme mejor conmigo mismo y creer que ser compasivo y arrepentirse ya es un gesto de "bondad" entrando otra vez en polaridades.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener chat mental y pensamientos que derivan de una serie de conceptos metales que ya me he creado y he fijado en mí, y han cristalizado en mi mente reaccionando esta por su propia cuenta a través de información que yo en principio le metí sin más finalidad que la de definirme de ciertas formas o con arreglo a ciertos valores o creencias que sostenía en su momento y que ahora me tienen esclavizado de tal manera que ellas piensas y reaccionan por mí.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentir culpa por haber visto futbol, por haber apoyado el futbol y por ser incoherente una vez que he caido completamente en la cuenta de lo injusto que es el negocio-deporte. Asimismo, me perdono por crear unos vínculos emocionales con un equipo cuyos resultados me han influenciado y sentirme culpable y traidor por saber que tengo que dejar de lado todo esto del futbol porque no apoya la vida ni la igualdad.
Me siento mal por hacer comentarios a las personas que después, analizándolo, creo que fueron inapropiados y al ser consciente de la circunstancia, me siento culpable y creo que soy merecedor de desafortunados sucesos. Mi tía me dejó su monedero para ir a la calle a comprar helados, al final lo cogió sacó dinero y me lo dió, y después me pedía el monedero, yo le digo que se lo quedo ella y me insiste en que no así que me voy a la calle y le digo en tono burlón: "como te pasa siempre lo tenías tú y no sabrás dónde lo pusiste". Acto seguido bajo con mi hermano a por helado, nos compramos nosotros y no le compramos uno a ella que fue la que quería helado inicialmente y de paso nos invitó, al final obsequié su buena voluntad con una frase hiriente y un rotundo olvido. Pero en lugar de sacar algo positivo de ésto y corregirme para ocasiones venideras, lo que hago es quedarme mal por un rato y a lo mejor tratar de arreglarlo, pedir disculpas... después ya lo olvide y al tiempo vuelve a caer en lo mismo.
Hablaba con un familiar cercano, y tratabamos de música, intentaba hacerle ver lo buena que era la música que yo le decía y el me ponía canciones que le gustan y de grupos que yo los he ya catalogado como que no me gustan, hago por escucharlos, pero al rato me cansa, o más que eso me resulta indiferente aunque no me parece que sea malo. Comienzo a sacar mis libros y apuntes para estudiar, mientras él me sigue poniendo temas, siento que me mira como buscando mi aprobación, o una opinión, le miro y no sé que gesto hacerle, no quiero ser falso y hacer como que me guste y tampoco quiere que se sienta ofendido. La situación sigue parecida y ya opto por seguir estudiando, no molestarme por que el esté oyendo música pues en verdad tampoco me estorba, al rato ya se va y me dice: "te dejo tranquilo", y a mi cabeza viene el pensamiento relámpago, fugaz: "menos mal". Instantaneamente me sentí horrible.
Había partido y podía ir a trabajar, sin embargo quería estudiar y hacer otra serie de cosas que no haría en caso de ir a trabajar, y además no necesito el dinero especialmente para nada y el futbol es un negocio que no beneficia más que a unos pocos y un montón de gente se está gastando dinero, energía y emociones en un negocio que está bastante adulterado. Sin embargo, ya que he decidido dejar ese trabajo, me apetecía ir por última vez y despedirme del estadio y del equipo del que soy desde pequeño, y después me arrepentí de no haber ido... Es curioso los lazo emocionales que se generan, que incluso cuando sabes que es completamente un negocio injusto en el que se mueve mucho dinero entre los que lo manejan y se gastan bastante en verlo los ciudadanos de a pie con muy poco dinero en proporción a los primeros, no consigo dejar del todo de prestarle atención.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener sentimientos de culpa, que es una adicción mental más para que pueda seguir funcionando y manejándome, sin caer en la cuenta de que yo estoy aquí en todo momento para tomar la responsabilidad de lo que hago y no tener que recurrir a reacciones energetico-mentales que después me lleven a más reacciones mentales como puede ser el arrepentimiento u otras muchas.
Me perdono por haber aceptado y permitido crear la polaridad bueno-malo, correcto-incorrecto, etc, al querer ser un individuo "bueno" porque con ello estoy creando al "malo" que es como me veo cuando no hago las cosas como me había preestablecido para alcanzar esa categoría "bueno"; en lugar de darme cuenta de que eso es categorización y conceptualización mental y que la realidad es lo físico que ocurre en todo momento y que continuamente tenemos la posibilidad y el deber de actuar conforme a aquello que sea mejor para uno mismo y en consecuencia para todos y viceversa.
Me perdono por haber aceptado y permitido usar el remordimiento como forma mental de redención despues de obrar de maneras que he definido como "malas, erroneas, inapropiadas"... para así no tener que tomar la responsabilidad de corregirme desde lo físico (lo que implica un trabajo continuo) y reducir toda la corrección a recurrir al sentimiento de culpa para sentirme mejor conmigo mismo y creer que ser compasivo y arrepentirse ya es un gesto de "bondad" entrando otra vez en polaridades.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener chat mental y pensamientos que derivan de una serie de conceptos metales que ya me he creado y he fijado en mí, y han cristalizado en mi mente reaccionando esta por su propia cuenta a través de información que yo en principio le metí sin más finalidad que la de definirme de ciertas formas o con arreglo a ciertos valores o creencias que sostenía en su momento y que ahora me tienen esclavizado de tal manera que ellas piensas y reaccionan por mí.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentir culpa por haber visto futbol, por haber apoyado el futbol y por ser incoherente una vez que he caido completamente en la cuenta de lo injusto que es el negocio-deporte. Asimismo, me perdono por crear unos vínculos emocionales con un equipo cuyos resultados me han influenciado y sentirme culpable y traidor por saber que tengo que dejar de lado todo esto del futbol porque no apoya la vida ni la igualdad.
jueves, 3 de mayo de 2012
día 9 PEREZA: NO SÉ, DUDAS
"Es costoso tomar la iniciativa, la resonsabilidad" me digo a mí mismo cuando recuerdo que tengo que revisarme, cuando tengo que hacer todo esto de escribir, escribir a diario como era el compromiso que había adquirido conmigo y en consecuencia con todos en tanto que no estoy solo en un micromundo sino que tengo muchas conexiones y en último extremo todos estamos interconectados, así que cada punto de cada uno afecta en mayor o menos medida al global.
Me sucede a veces que no sé de qué escribir, y realmente tendría muchas cuestiones que tratar pero tengo resistencias; es como cuando recuerdo que tengo mucho que estudiar, tanto que no debería tener ni un minuto que perder, y sin embargo pierdo muchos muchos muchos minutos, también me digo a mí mismo que es necesario, para descansar, pero en realidad pareciera más bien que los ratos que dedico a estudiar, escribir, hacer cosas de utilidad son mis descansos entre toda esa mayoria de tiempo en que estoy pasando el tiempo viendo cosas por internet o el televisión, u oyendo música mientras pienso en algo, etc....
Cuando me resisto a escribir me pongo excusas o motivos para que así sea, justificandome, y llego a dudar de la utilidad de escribir, dudo de si estará sirviendo de algo...y lo cierto es que tal vez, de momento no, pero porque no lo estoy dirigiendo adecuadamente.
Me perdono por haber aceptado y permitido dudar del proceso de revisión de uno mismo.
Me perdono por haber aceptado y permitido no dirigir mi respiro ni tomar la responsabilidad suficiente para cambiar, pues no se trata sólo de escribir los puntos conflictivos y se sanan, sino que es un primer paso para ser conscientes de por dónde empezar a hacer cambios.
Me perdono por haber aceptado abandonarme a la inercia que he adquirido en todos estos años y no tomar el mando de mis propias acciones y de qué quiero hacer realmente, esforzándome en lo que tengo que hacer y sabiendo filtrar y decidir por mi mismo las mejores alternativas para lograrlo.
Me sucede a veces que no sé de qué escribir, y realmente tendría muchas cuestiones que tratar pero tengo resistencias; es como cuando recuerdo que tengo mucho que estudiar, tanto que no debería tener ni un minuto que perder, y sin embargo pierdo muchos muchos muchos minutos, también me digo a mí mismo que es necesario, para descansar, pero en realidad pareciera más bien que los ratos que dedico a estudiar, escribir, hacer cosas de utilidad son mis descansos entre toda esa mayoria de tiempo en que estoy pasando el tiempo viendo cosas por internet o el televisión, u oyendo música mientras pienso en algo, etc....
Cuando me resisto a escribir me pongo excusas o motivos para que así sea, justificandome, y llego a dudar de la utilidad de escribir, dudo de si estará sirviendo de algo...y lo cierto es que tal vez, de momento no, pero porque no lo estoy dirigiendo adecuadamente.
Me perdono por haber aceptado y permitido dudar del proceso de revisión de uno mismo.
Me perdono por haber aceptado y permitido no dirigir mi respiro ni tomar la responsabilidad suficiente para cambiar, pues no se trata sólo de escribir los puntos conflictivos y se sanan, sino que es un primer paso para ser conscientes de por dónde empezar a hacer cambios.
Me perdono por haber aceptado abandonarme a la inercia que he adquirido en todos estos años y no tomar el mando de mis propias acciones y de qué quiero hacer realmente, esforzándome en lo que tengo que hacer y sabiendo filtrar y decidir por mi mismo las mejores alternativas para lograrlo.
lunes, 30 de abril de 2012
día 8 JUZGANDOME, DESTAPANDOME
Son ahora casi las 3 a.m., hace como dos horas o más que quería ponere a escribir, es claro que no consigo mis metas con facilidad ni con rapidez. Me bloqueo con pensamientos agobiantes que me creo, pierdo el tiempo en distracciones pasajeras y triviales que me llevan a algún tipo de situación que me genera estrés, ansiedad, por la situación en sí y por darme cuenta que llegué a eso por no estar haciendo lo que debía o al menos algo más útil, y entro en una espiral en que distracción me lleva a preocupación y viceversa, y entretanto, lo que en principio iba a hacer se va quedando postergado. Aunque un primer impulso fue acostarme y dejar para mañana esto, decidí que escribiría por poco que fuera porque mañana planeé hacer otras cosas importantes al madrugar, y si las retraso por hacer esto, una vez más desequilibraría los horarios que uno debe programarse (así tengan cierta flexibilidad) para poder seguir un camino concreto y no ir dan tumbos.
Hay una serie de situaciones con las que me introduco en una sensación negativa, de malestar, de que algo malo sucedió o sucederá. Tengo q revisar bien cuáles son más exactamente esas situaciones, aunque ya sé más o menos cuáles son, pero si no lo corrijo creo que cada vez esas situaciones conflictivas van a ir aumentado y dándose en circunstancias más comunes. Por ejemplo en casa noto que me pongo nervioso cuando hay mucho ruido, muchas conversaciones (o si no muchas en cantidad, fuertes en intensidad o en hostilidad que desprenden), cuando me hacen preguntas que creo que son estúpidas, o innecesarias, o que ya he respondido otras veces pero me las vuelven a hacer, o si pasan demasiado cerca de mi, de mi cara, si me tocan la cara. Recientemenete estoy desarrollando también cierto rechazo a coger el teléfono y a hablar por el mismo, si suena no me gusta, y si es para mí siento rápido ganas de colgar, siento que me molestan o que me quitan tiempo mío a veces.
Me comparo a veces con los demás, con la gente que conozco o con aquellos con los que simplemente me cruzo. En ocasiones me creo mejor que aquel o aquellos con los que me comparo centrándome en un aspecto, y después al rato me puede pasar al revés y creerme inferior a otros en otro/s aspectos. También en el plano meramente físico me sucede igual, se da una subida-bajada de estados de ánimo por gustarme algo d mi cuerpo y después despreciar otra parte de mi cuerpo, y lo comparo con el cuerpo de los demás.
Incluso en lo que a un único aspecto o parte del cuerpo se refiere, me creo mejor con respecto a unos y me siento inferior con respecto a otros, entrando en una dinámica de competencias caótica y sin ningún fin que me desestabiliza y me impide vivir en el momento presente ya sea por estar triste, pesimista, bajo de moral... o por todo lo contrario.
Me perdono por haber aceptado y permitido separarme de mi cuerpo cuando juzgo que alguna parte del mismo no me gusta o que es fea, porque me estoy limitando y me estoy condicionando en mi existencia.
Me perdono por haber aceptado y permitido crearme y creerme complejos que me dificultan expresarme libremente por sentir vergüenzas o pudores.
Me perdono por haber aceptado y permitido gustarme en algún aspecto y querer explotar o exhibir este aspecto para gustar a los demás porque me limito sólo a eso y no desarrollo otros muchos aspectos, aparte de que es claramente un punto de ego que debo superar.
Me perdono por haber aceptado compararme con los demás y esablecer juicios sobre mí y sobre ellos.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener chat mental cuando trato con las personas y estar pensando cosas de ellos, o sobre algo relacionado con lo que hablamos no prestando atención a lo que estoy haciendo.
Hay una serie de situaciones con las que me introduco en una sensación negativa, de malestar, de que algo malo sucedió o sucederá. Tengo q revisar bien cuáles son más exactamente esas situaciones, aunque ya sé más o menos cuáles son, pero si no lo corrijo creo que cada vez esas situaciones conflictivas van a ir aumentado y dándose en circunstancias más comunes. Por ejemplo en casa noto que me pongo nervioso cuando hay mucho ruido, muchas conversaciones (o si no muchas en cantidad, fuertes en intensidad o en hostilidad que desprenden), cuando me hacen preguntas que creo que son estúpidas, o innecesarias, o que ya he respondido otras veces pero me las vuelven a hacer, o si pasan demasiado cerca de mi, de mi cara, si me tocan la cara. Recientemenete estoy desarrollando también cierto rechazo a coger el teléfono y a hablar por el mismo, si suena no me gusta, y si es para mí siento rápido ganas de colgar, siento que me molestan o que me quitan tiempo mío a veces.
Me comparo a veces con los demás, con la gente que conozco o con aquellos con los que simplemente me cruzo. En ocasiones me creo mejor que aquel o aquellos con los que me comparo centrándome en un aspecto, y después al rato me puede pasar al revés y creerme inferior a otros en otro/s aspectos. También en el plano meramente físico me sucede igual, se da una subida-bajada de estados de ánimo por gustarme algo d mi cuerpo y después despreciar otra parte de mi cuerpo, y lo comparo con el cuerpo de los demás.
Incluso en lo que a un único aspecto o parte del cuerpo se refiere, me creo mejor con respecto a unos y me siento inferior con respecto a otros, entrando en una dinámica de competencias caótica y sin ningún fin que me desestabiliza y me impide vivir en el momento presente ya sea por estar triste, pesimista, bajo de moral... o por todo lo contrario.
Me perdono por haber aceptado y permitido separarme de mi cuerpo cuando juzgo que alguna parte del mismo no me gusta o que es fea, porque me estoy limitando y me estoy condicionando en mi existencia.
Me perdono por haber aceptado y permitido crearme y creerme complejos que me dificultan expresarme libremente por sentir vergüenzas o pudores.
Me perdono por haber aceptado y permitido gustarme en algún aspecto y querer explotar o exhibir este aspecto para gustar a los demás porque me limito sólo a eso y no desarrollo otros muchos aspectos, aparte de que es claramente un punto de ego que debo superar.
Me perdono por haber aceptado compararme con los demás y esablecer juicios sobre mí y sobre ellos.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener chat mental cuando trato con las personas y estar pensando cosas de ellos, o sobre algo relacionado con lo que hablamos no prestando atención a lo que estoy haciendo.
sábado, 28 de abril de 2012
día 7 JUZGÁNDOME (introducción)
En ese continuo funcionar de la mente, a menudo me dedico a mirarme mucho a mí mismo, y no precisamente para corregirme o pulirme en todas esas cosas que debo cambiar, que debo corregir... sino atendiendo a cosas como lo físico, como mi forma de relacionarme, como mi supuesta forma de ser y otra serie de cosas que no tienen especial importancia y que provienen de un sistema de creencias injusto y superficial que se extiende entre el conjunto social, y que a pesar de reconocerlo y saber que no es real, no puedo dejar de tener en cuenta y de ceñirme en mayor o menor medida a él.
Resulta impactante comprobar cómo la mente no para de funcionar, y haga lo que haga, ella siempre está ocupada en una sucesión encadenada de pensamientos que quizá tengan relación con lo que estoy viviendo en ese momento, o tal vez no tengan absolutamente ninguna relación. En cualquier caso, lo frustrante es darse cuenta de que la mente ha adoptado entidad propia y sigue su propio camino a menudo dificultando la experiencia con el mundo real por estar atravesando otros paraderos (miedos, deseos, ilusiones, posibilidades, etc.) cuando en realidad su utilidad sería la de apoyar, facilitar y optimizar la interacción con la realidad física, con lo fáctico.
Soy consciente de que para solventar este problema, la solución es respirar y respirar, no prestar atención a esos pensamientos-relámpago que sacuden la calenturienta imaginación que se dilata con el más mínimo soplo de distracción. Debo reconocer también que he descuidado este punto con frecuencia y facilidad: hasta no hace demasiado veía esto de estar siempre pensando en cosas como algo normal; ahora creo que no es algo muy útil y que me ha creado muchas preocupaciones insignificantes, innecesarias y obstaculizantes de otras tareas que si requieren mayor atención. Así que voy a respirar, aunque se me olvide, o aunque me resista por inercia, voy a insistir, no quiere perder más tiempo ni energía en divagaciones sin fundamento y sin objetivo.
Hay muchos tipos de pensamientos, el que más quiero tratar es el tipo de pensamientos que dirijo hacia mí mismo, creando numerosas polaridades que me hacen subir y bajar cayendo en ilusiones con las que me creo especial, o amigable, o guapo, o inteligente, o bueno; así como después creo también en que más bien soy los puntos opuestos: desagradable, feo, estúpido, etc.
Me perdono por haber aceptado y permitido resistirme a respirar, creer que esto no sirve para nada y querer continuar como hasta ahora participando de la mente.
Me perdono por haber aceptado creer que yo soy mi mente y que todo lo que creo es mi sistema de valores que me define y por lo que me caracterizo frente a otros.
Me perdono por haber aceptado y permitido juzgarme por todos estos años pensando y creer que he sido estúpido y he perdido tiempo identificandome con ideas que no son más que ideas pero que no llevan a nada.
Me perdono por haber aceptado juzgar a las personas por imaginar que funcionan todos igual (con un sistema de creencias) y creerme mejor que ellos por ser consciente de que esto es una ilusión.
No obstante, este punto me parece problemático, pues si bien tenemos un conjunto de creencias que en su mayoría son tópicos o cuestiones banales, no creo que todas ellas lo sean, pues de ser así entraríamos en una peligrosa situación de relatividad moral. No creo que alguien pueda estar en posición de establecer y determinar cuáles son los valores a tener en cuenta, entonces lo que toca sería quizá hacer un debate para al menos acercarnos a esos principios fundamentales, delimitar lo máximo posible. El valor primero y fundamental es la propia vida y debemos ocuparnos de hacer lo mejor para todos.
Me perdono por haber aceptado creer que las personas tienen gustos e inquietudes distintas y que es inevitable que haya un mínimo de choques y conflictos.
Resulta impactante comprobar cómo la mente no para de funcionar, y haga lo que haga, ella siempre está ocupada en una sucesión encadenada de pensamientos que quizá tengan relación con lo que estoy viviendo en ese momento, o tal vez no tengan absolutamente ninguna relación. En cualquier caso, lo frustrante es darse cuenta de que la mente ha adoptado entidad propia y sigue su propio camino a menudo dificultando la experiencia con el mundo real por estar atravesando otros paraderos (miedos, deseos, ilusiones, posibilidades, etc.) cuando en realidad su utilidad sería la de apoyar, facilitar y optimizar la interacción con la realidad física, con lo fáctico.
Soy consciente de que para solventar este problema, la solución es respirar y respirar, no prestar atención a esos pensamientos-relámpago que sacuden la calenturienta imaginación que se dilata con el más mínimo soplo de distracción. Debo reconocer también que he descuidado este punto con frecuencia y facilidad: hasta no hace demasiado veía esto de estar siempre pensando en cosas como algo normal; ahora creo que no es algo muy útil y que me ha creado muchas preocupaciones insignificantes, innecesarias y obstaculizantes de otras tareas que si requieren mayor atención. Así que voy a respirar, aunque se me olvide, o aunque me resista por inercia, voy a insistir, no quiere perder más tiempo ni energía en divagaciones sin fundamento y sin objetivo.
Hay muchos tipos de pensamientos, el que más quiero tratar es el tipo de pensamientos que dirijo hacia mí mismo, creando numerosas polaridades que me hacen subir y bajar cayendo en ilusiones con las que me creo especial, o amigable, o guapo, o inteligente, o bueno; así como después creo también en que más bien soy los puntos opuestos: desagradable, feo, estúpido, etc.
Me perdono por haber aceptado y permitido resistirme a respirar, creer que esto no sirve para nada y querer continuar como hasta ahora participando de la mente.
Me perdono por haber aceptado creer que yo soy mi mente y que todo lo que creo es mi sistema de valores que me define y por lo que me caracterizo frente a otros.
Me perdono por haber aceptado y permitido juzgarme por todos estos años pensando y creer que he sido estúpido y he perdido tiempo identificandome con ideas que no son más que ideas pero que no llevan a nada.
Me perdono por haber aceptado juzgar a las personas por imaginar que funcionan todos igual (con un sistema de creencias) y creerme mejor que ellos por ser consciente de que esto es una ilusión.
No obstante, este punto me parece problemático, pues si bien tenemos un conjunto de creencias que en su mayoría son tópicos o cuestiones banales, no creo que todas ellas lo sean, pues de ser así entraríamos en una peligrosa situación de relatividad moral. No creo que alguien pueda estar en posición de establecer y determinar cuáles son los valores a tener en cuenta, entonces lo que toca sería quizá hacer un debate para al menos acercarnos a esos principios fundamentales, delimitar lo máximo posible. El valor primero y fundamental es la propia vida y debemos ocuparnos de hacer lo mejor para todos.
Me perdono por haber aceptado creer que las personas tienen gustos e inquietudes distintas y que es inevitable que haya un mínimo de choques y conflictos.
miércoles, 25 de abril de 2012
día 6 cannabis (2ª parte)
Recién me volvieron ganas puntuales de fumar otra vez, va camino de un año que no lo hago y no tengo la sensación de que se me hiciera complicado en ningún momento, pero sí que vuelven a mi recuerdos y ciertos deseos, claro que también a veces esos recuerdos son de momentos en que me afectaba para mal y me ponía ansioso. El que haya esa polaridad es un punto por el que decido que mejor no: no quiero volver a sentirme como me sentía muchas veces al fumar, sobre todo en los últimos meses de consumo.
Me gustaría que si alguna vez lo vuelvo a probar, no fuese algo de hacer por hacer, sin más intención que pasar un tiempo en que no sé qué hacer; no quiero hacerlo por reirme y q se me pase a las hora o dos horas o lo que tarde y no haber sacado nada en claro y queriendo volver a probarlo con la consiguiente posibilidad de volver a quedar enganchado. Más bien me gustaria aprovechar las sensaciones y lo peculiar de ese estado para explorarme un poco más en un punto (o desde un punto) en que no suelo estar. Recuerdo muchas veces que fumé, por no decir casi todas, en que fue pura rutina y no hacía nada en especial, sino que hacía las cosas cotidianas pero con el aliciente de estar fumado, aliciente que con el paso del tiempo a base de hacerlo rutina se convirtió en necesidad.
Me perdono por haber aceptado creer durante mucho tiempo que fumar porros era atractivo, era enorgullecedor.
Me perdono a mí mismo por haber intentado dar una determinada imagen como fumador y no ser yo mismo en tales ocasiones.
Me perdono por haber aceptado y permitido fumar por rutina sin aprovechar el momento ni sacar alguna experiencia constructiva.
Me perdono por haber aceptado creer ese uso del que hablo del cannabis es demasiado estandar, demasiado mecanico y utlitarista, y creer que las cosas se hacen por sí mismas no como medio para otras llegando a la conclusión de que en realidad la mejor formade fumar es hacerlo poruqe sí.
Me gustaría que si alguna vez lo vuelvo a probar, no fuese algo de hacer por hacer, sin más intención que pasar un tiempo en que no sé qué hacer; no quiero hacerlo por reirme y q se me pase a las hora o dos horas o lo que tarde y no haber sacado nada en claro y queriendo volver a probarlo con la consiguiente posibilidad de volver a quedar enganchado. Más bien me gustaria aprovechar las sensaciones y lo peculiar de ese estado para explorarme un poco más en un punto (o desde un punto) en que no suelo estar. Recuerdo muchas veces que fumé, por no decir casi todas, en que fue pura rutina y no hacía nada en especial, sino que hacía las cosas cotidianas pero con el aliciente de estar fumado, aliciente que con el paso del tiempo a base de hacerlo rutina se convirtió en necesidad.
Me perdono por haber aceptado creer durante mucho tiempo que fumar porros era atractivo, era enorgullecedor.
Me perdono a mí mismo por haber intentado dar una determinada imagen como fumador y no ser yo mismo en tales ocasiones.
Me perdono por haber aceptado y permitido fumar por rutina sin aprovechar el momento ni sacar alguna experiencia constructiva.
Me perdono por haber aceptado creer ese uso del que hablo del cannabis es demasiado estandar, demasiado mecanico y utlitarista, y creer que las cosas se hacen por sí mismas no como medio para otras llegando a la conclusión de que en realidad la mejor formade fumar es hacerlo poruqe sí.
lunes, 23 de abril de 2012
día 5 CONTINUANDO TARDE
Cuando las cosas no salen como yo hubiera querido, y el defecto está en imaginar una forma de ser de los acontecimientos que supuestamente me satisfacen. Me engaño y además es muy probable o casi seguro que lo que ocurra sea distinto del hipotético transcurrir ideal que yo había creado en mi mente.
Hoy me levanté con ánimos e hice todo cuanto debía hacer y cuanto me había propuesto, entre medias tuve que experimentar la convivencia con compañeros y conocidos con los que ultimamente he perdido un poco el trato pero con los que no tengo ningún problema en absoluto. Este convivir se me hizo dificil por momentos, me sentí un poco aislado por momentos, notaba que mi voz no llegaba fuerte y clara a los demás y que a veces lo que decía no llegaba a nadie, o lo que me hacia sentir aún peor: llegaba pero nadie contestaba. Sencillamente sentía que hubiese un vinculo entre las personas del cual yo no podía participar, no me hacían el vacio pero aunque conversara sentía que me faltaba algo, un punto o un no se qué que habia entre todos los demás, y si yo aportaba algo me parecía que no se atendía con la misma intensidad o entusiasmo. Quizá todo es sólo percepción mía, interpretación, o tal vez soy yo el que me defino como alguien quese separó del grupo, incluso yo mismo me juzgo por lo que digo o cómo me comporto, cómo me muevo, mirandome a través de los ojos de otros, observando mis reacciones al hablar o mirarme con los demás o las suyas y querer relacionarlas con cómo me perciben a mí. Cuando me levanto del circulo y me dispongo a irme, intento hacerlo rápido pues es un momento que siempre se me hace dificil, pesado, complicado, embarazoso: que si voy a comportarme raro, o si con uno voy a actuar de una forma y con otro de otra, o que si... etc. Y en mi predisposición de ser breve, apenas me despido de quien más cerca tengo y después digo un "asta luego" general al cual me parece que no recibí ninguna respuesta, y me siento vulnerable e insignificante cuando al principio deseaba que la despedida fuera lo más rápido y poco emotiva e individualizada posible.
Y cuando ya termino de hacerlo todo, busco una conversación con mi pareja que no contacta en el momento ni durante bastante tiempo después, y entonces comienzo a sentir agobio, inseguridad, apatía ante hacer otra serie de cosas que puedo y que tengo que hacer porque la situación no está como yo creo querer que esté como decía al principio, y se pasan las horas sin hacer nada útil poniendome a mí mismo excusas para justificar el quedarme quieto y perder el tiempo, una vez más llegando tarde a mí mismo y mi propio camino por poner la estabilidad en algo ajeno a mí y no ser responsable.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme tenso cuando estoy con personas y creer que tengo que comportarme de ciertas maneras aparentando algo determinado.
Me perdono por haber acpetado y permitido no estar tranquilo con las personas sino juzgandome y juzgandoles y sin permitirme tener un trato honesto e igualitario con ellos.
Me perdono por haber aceptado creer que no soy bienvenido con los demás.
Me perdono por haber aceptado definirma como poco agradable, soso, antipatico o apático.
Me perdono por haber aceptado querer salir huyendo en lugar de vivir la situación si prejuicios o ideas preconcebidas, sólo respirando y compartiendo con las personas.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que me falta algo que la gente tiene y por lo que consiguen esa conexión y comunidad.
Me perdono por haber aceptado y permitido juzgar a algunas personas individualmente por algunos gestos de la misma manera que me juzgo los míos, y por juzgar a todos como conjunto queriendo discernir una serie de patrones o de roles con los que cumplen.
Me perdono por poner la responsabilidad por fuera de mí.
Me perdono por culpar a la gente de mi inadaptación.
Me perdono por haber aceptado ser inadaptado y estar satisfecho juzgando al grupo como algo superficial y vulgar que sólo quieren pasarla bien un rato hablando sobre cualquier cosa.
Me perdono por haber aceptado y permitido querer sentirme especial con no encajar bien en esas conversaciones que defino como superficiales para tapar mi malestar por sentirme desplazado respecto a ellos.
Me perdono por haber aceptado y permitido ponerme serio y mal por no conseguir hablar con mi pareja cuando ambos teníamos cosas que hacer.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal y absorvente o posesivo al sentir que le reclama a mi pareja que no contactara conmigo.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que las personas me mienten o me ocultan cosas.
Hoy me levanté con ánimos e hice todo cuanto debía hacer y cuanto me había propuesto, entre medias tuve que experimentar la convivencia con compañeros y conocidos con los que ultimamente he perdido un poco el trato pero con los que no tengo ningún problema en absoluto. Este convivir se me hizo dificil por momentos, me sentí un poco aislado por momentos, notaba que mi voz no llegaba fuerte y clara a los demás y que a veces lo que decía no llegaba a nadie, o lo que me hacia sentir aún peor: llegaba pero nadie contestaba. Sencillamente sentía que hubiese un vinculo entre las personas del cual yo no podía participar, no me hacían el vacio pero aunque conversara sentía que me faltaba algo, un punto o un no se qué que habia entre todos los demás, y si yo aportaba algo me parecía que no se atendía con la misma intensidad o entusiasmo. Quizá todo es sólo percepción mía, interpretación, o tal vez soy yo el que me defino como alguien quese separó del grupo, incluso yo mismo me juzgo por lo que digo o cómo me comporto, cómo me muevo, mirandome a través de los ojos de otros, observando mis reacciones al hablar o mirarme con los demás o las suyas y querer relacionarlas con cómo me perciben a mí. Cuando me levanto del circulo y me dispongo a irme, intento hacerlo rápido pues es un momento que siempre se me hace dificil, pesado, complicado, embarazoso: que si voy a comportarme raro, o si con uno voy a actuar de una forma y con otro de otra, o que si... etc. Y en mi predisposición de ser breve, apenas me despido de quien más cerca tengo y después digo un "asta luego" general al cual me parece que no recibí ninguna respuesta, y me siento vulnerable e insignificante cuando al principio deseaba que la despedida fuera lo más rápido y poco emotiva e individualizada posible.
Y cuando ya termino de hacerlo todo, busco una conversación con mi pareja que no contacta en el momento ni durante bastante tiempo después, y entonces comienzo a sentir agobio, inseguridad, apatía ante hacer otra serie de cosas que puedo y que tengo que hacer porque la situación no está como yo creo querer que esté como decía al principio, y se pasan las horas sin hacer nada útil poniendome a mí mismo excusas para justificar el quedarme quieto y perder el tiempo, una vez más llegando tarde a mí mismo y mi propio camino por poner la estabilidad en algo ajeno a mí y no ser responsable.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme tenso cuando estoy con personas y creer que tengo que comportarme de ciertas maneras aparentando algo determinado.
Me perdono por haber acpetado y permitido no estar tranquilo con las personas sino juzgandome y juzgandoles y sin permitirme tener un trato honesto e igualitario con ellos.
Me perdono por haber aceptado creer que no soy bienvenido con los demás.
Me perdono por haber aceptado definirma como poco agradable, soso, antipatico o apático.
Me perdono por haber aceptado querer salir huyendo en lugar de vivir la situación si prejuicios o ideas preconcebidas, sólo respirando y compartiendo con las personas.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que me falta algo que la gente tiene y por lo que consiguen esa conexión y comunidad.
Me perdono por haber aceptado y permitido juzgar a algunas personas individualmente por algunos gestos de la misma manera que me juzgo los míos, y por juzgar a todos como conjunto queriendo discernir una serie de patrones o de roles con los que cumplen.
Me perdono por poner la responsabilidad por fuera de mí.
Me perdono por culpar a la gente de mi inadaptación.
Me perdono por haber aceptado ser inadaptado y estar satisfecho juzgando al grupo como algo superficial y vulgar que sólo quieren pasarla bien un rato hablando sobre cualquier cosa.
Me perdono por haber aceptado y permitido querer sentirme especial con no encajar bien en esas conversaciones que defino como superficiales para tapar mi malestar por sentirme desplazado respecto a ellos.
Me perdono por haber aceptado y permitido ponerme serio y mal por no conseguir hablar con mi pareja cuando ambos teníamos cosas que hacer.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal y absorvente o posesivo al sentir que le reclama a mi pareja que no contactara conmigo.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que las personas me mienten o me ocultan cosas.
sábado, 21 de abril de 2012
dia 4 LLEGANDO TARDE
Hoy me quedé sin poder publicar y ya es mañana, y hace varios días que no escribo ni lo subo. Éste sería como el cuarto escrito en una semana o algo más, y la intención original era la de procurar hacer uno a diario. Pues ya llevo uno o dos días sin escribir nada nuevo, y ayer decidí que volvería a subir algo por fin, pero entre unas cosas y otras llegué tarde (que es como voy a titular esto) y el ayer se hizo hoy. Esta tardanza me invita a escribir sobre ella: un defecto que tengo y que llevo repitiendo desde hace bastante tiempo.
Me propongo hacer esto, y lo otro, tengo tiempo. Sin embargo, no sé administrarme ese tiempo, y como suele decirse: hago de pronto tarde. Me hago planteamientos de en franjas de tiempo, pero me excedo en las tareas que me marco en cada una d esas franjas, y algunas tareas inciden en la franja temporal de otras. En ocasiones hago cosas entremedias que no entraban en los planes en un principio, y todo se trastoca. Quizá me pongo unas metas demasiado ambiciosas a veces que luego no puedo cumplir en los tiempos que me he marcado, así pues la solución sería ponerme unas metas más razonables y asequibles, y avanzar pasito a pasito pero con continuidad.
Cuando quedo con alguien o sencillamente voy a salir para algún compromiso que tengo a una hora determinada, si voy con bastante tiempo me relajo y el tiempo se me echa encima finalmente, y de ir demasiado tranquilo, oyendo musica por ejemplo, mientras me preparo con calma, al final tengo que salir corriendo porque se me hizo tarde y medejo cosas sin hacer que pretendía hacer en un principio. Y resulta que tengo la mala costumbre de no avisar al menos a tiempo si alguien me espera, pues cuando veo que ya es tarde me da vergüenza llamar y decir "voy más tarde" y pongo la escusa de que si me pongo a llamar me retraso aún más.
Me perdono por haber aceptado y permitido definirme como tardón, tranquilo, pasota, no permitiendome ser y ser resposable con lo que hago y lo que digo sino determinandome y limitandome.
Me perdono por haber acpetado y permitido no hacer por cambiar eso de mí y por eso me defino así, como para que las personas ya lo sepan y yo no tener que cambiar que me supone cierto esfuerzo y voluntad.
Me perdono por haber aceptado extender en las cosas que cuando me estan gustando o me están saliendo bien y sin embargo otros días ni siquiera empezar porque no me apetezca por ejemplo o poruqe prefiera hacer otra cosa.
Me perdono por haber aceptado no ser constante con lo que hago sino que más bien voy a saltos, de un modo fragmentado.
Me propongo hacer esto, y lo otro, tengo tiempo. Sin embargo, no sé administrarme ese tiempo, y como suele decirse: hago de pronto tarde. Me hago planteamientos de en franjas de tiempo, pero me excedo en las tareas que me marco en cada una d esas franjas, y algunas tareas inciden en la franja temporal de otras. En ocasiones hago cosas entremedias que no entraban en los planes en un principio, y todo se trastoca. Quizá me pongo unas metas demasiado ambiciosas a veces que luego no puedo cumplir en los tiempos que me he marcado, así pues la solución sería ponerme unas metas más razonables y asequibles, y avanzar pasito a pasito pero con continuidad.
Cuando quedo con alguien o sencillamente voy a salir para algún compromiso que tengo a una hora determinada, si voy con bastante tiempo me relajo y el tiempo se me echa encima finalmente, y de ir demasiado tranquilo, oyendo musica por ejemplo, mientras me preparo con calma, al final tengo que salir corriendo porque se me hizo tarde y medejo cosas sin hacer que pretendía hacer en un principio. Y resulta que tengo la mala costumbre de no avisar al menos a tiempo si alguien me espera, pues cuando veo que ya es tarde me da vergüenza llamar y decir "voy más tarde" y pongo la escusa de que si me pongo a llamar me retraso aún más.
Me perdono por haber aceptado y permitido definirme como tardón, tranquilo, pasota, no permitiendome ser y ser resposable con lo que hago y lo que digo sino determinandome y limitandome.
Me perdono por haber acpetado y permitido no hacer por cambiar eso de mí y por eso me defino así, como para que las personas ya lo sepan y yo no tener que cambiar que me supone cierto esfuerzo y voluntad.
Me perdono por haber aceptado extender en las cosas que cuando me estan gustando o me están saliendo bien y sin embargo otros días ni siquiera empezar porque no me apetezca por ejemplo o poruqe prefiera hacer otra cosa.
Me perdono por haber aceptado no ser constante con lo que hago sino que más bien voy a saltos, de un modo fragmentado.
jueves, 19 de abril de 2012
día 3
ADICCIÓN AL CANNABIS
Hace casi un año abandoné el consumo de porros, y fue más sencillo de lo que yo me imaginaba. Varias veces me plantee dejarlo, pero no eran verdaderos intentos, sino más bien como una de esas buenas intenciones que uno hace por noche vieja y olvida en año nuevo, en cuanto sentía el más mínimo deseo de fumar, el pensar en no hacerlo se me volvía algo inasumible. La clave precisamente para dejarlo fue no pensar en hacerlo, no pensar en que uno ya no lo está haciendo, sencillamente hay que no hacerlo. La difilcultad era el ritual, la costumbre que llevaba repitiendo desde hacia aproximadamente 5 ó 6 años, y que había ido de menos a más. Desde luego empecé creyendo que era algo espontaneo, unas risas, te desinhibías, la mente adolescente comienza a tener una percepción más psicodelica y menos estricta o tensa de la realidad pues aún no está del todo formada ni tiene tantos prejuicios ni tantas ideas o conceptos establecidos como cuando se va haciendo más adulta; y para nada crees que vayas a caer en una adicción en el sentido de consumir por necesidad, pues al comienzo es un uso lúdico y en momentos puntuales. Poco a poco me fui familiarizando más, sintiendo atracción por estar bajo sus efectos en otro tipo de circunstancias que las que solía tener en las primeras fumadas (parque con amigos, en casa del algún amigo), tipo ir fumado a clase o incluso recuerdo haber ido a la graduación del instituto con ropa de calle junto a algunos amigos cuando todos los demás compañeros iban a acudir vestidos de traje para la ocasión (queríamos ser rebeldes a toda costa y demostrar ser distintos a los tópicos establecidos y saltarnos los absurdos protocolos) y fumar hierba antes para tocar un poco más las narices. Con el tiempo la forma de consumir iba cambiando y también mi cabeza, mi mente, mi fumada, mi forma de percibir las cosas (tanto fumado como sin fumar) y por ejemplo al final hubiera sido completamente incapaz de ir fumado a una graduación, pues me creaba muchas paranoias, pensaba un montón, me daba ansiedad, taquicardia...
Otra cosa en que noto cómo fue cambiando mi posicionamiento y mi forma de relacionarme con el cannabis, es en la preocupación porque se me notara o no al llegar a casa: mientras al principio hacia lo posible por que no se notara, a medida que avanzaba me iba preocupando menos hasta el punto de llegar a fumar en mi propia casa con mi familia aquí (pero a escondidas). Al principio tomaba precauciones como no fumar nada desde dos horas antes de que fuera a llegar a la casa por ejemplo, o me tomaba un chicle para no oler, y fumaba en lugares abiertos para no oler a humo, incluso me echaba colirio en los ojos si estaban rojos. Progresivamente fui pasando de ocultarlo tanto, no es que lo dijera abiertamente que fumaba, pero el pasotismo y la desgana se iban instalando en mí importandome poco el ocultarlo porque pensaba que mis padres confiaban en mí y que jamás imaginarían o sospecharían lo que hacia.
Me perdono por haber aceptado volverme adicto al cannabis y no tomar responsabilidad de a situación durantes mucho tiempo, sino dejarlo correr sin darle la importancia que realmente tenía.
Me perdono por haber aceptado y permitido seguir fumando durante bastante tiempo aun sabiendo y notando que no me sentaban bien.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por engañar a mis padres y tomarles por pardillos o ingenuos.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por creer que a mis padres les hubiese gustado verme de traje en la graduación pero yo no lo hice y que incluso en mi deseo de ser rebelde y saltarme las normas fastidiando al personal, disfrutaba especialmente molestandoles a ellos.
Me perdono por haber aceptado y permitido identificarme con los porros y llegar a definirme incluso en relación a ellos como consumidor sintiendome orgulloso.
Me perdono por haber aceptado dar muchas vueltas a la cabeza y los pensamientos estando bajo los efectos del THC y creer todo lo que se me ocurria sugestionandome hasta que llegue a momentos de pequeñas reacciones de paranoia o miedo o ansiedad.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por creer que he estropeado un poco mi vida y he perdido mucho tiempo por haber consumido cannabis de una forma irresponsable.
Me perdono por haber aceptado y permitido querer incitar a otros a fumar y hacer apología del cannabis.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que me he condicionado de por vida por todo eso que hice y sentirme mal, culpable y compadecerme.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por creer que ya nunca más podré probar cannabis por el mal uso que hice de ello en lugar de haberlo hecho con otro enfoque con el cual poder sacar cosas en claro sobre mí mismo como me gustaría hacer más adelante en algún momento.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer y decir que en algún momento volveré a probarlo.
Me perdono por aceptar estar seguro de que si lo probara sabría controlarlo y no me engancharía otra vez, porque también al principio de probarlo pensaba que no me engancharía.
Me perdono por haber aceptado aprovecharme de la confianza que tenían en mí mis padres.
Hace casi un año abandoné el consumo de porros, y fue más sencillo de lo que yo me imaginaba. Varias veces me plantee dejarlo, pero no eran verdaderos intentos, sino más bien como una de esas buenas intenciones que uno hace por noche vieja y olvida en año nuevo, en cuanto sentía el más mínimo deseo de fumar, el pensar en no hacerlo se me volvía algo inasumible. La clave precisamente para dejarlo fue no pensar en hacerlo, no pensar en que uno ya no lo está haciendo, sencillamente hay que no hacerlo. La difilcultad era el ritual, la costumbre que llevaba repitiendo desde hacia aproximadamente 5 ó 6 años, y que había ido de menos a más. Desde luego empecé creyendo que era algo espontaneo, unas risas, te desinhibías, la mente adolescente comienza a tener una percepción más psicodelica y menos estricta o tensa de la realidad pues aún no está del todo formada ni tiene tantos prejuicios ni tantas ideas o conceptos establecidos como cuando se va haciendo más adulta; y para nada crees que vayas a caer en una adicción en el sentido de consumir por necesidad, pues al comienzo es un uso lúdico y en momentos puntuales. Poco a poco me fui familiarizando más, sintiendo atracción por estar bajo sus efectos en otro tipo de circunstancias que las que solía tener en las primeras fumadas (parque con amigos, en casa del algún amigo), tipo ir fumado a clase o incluso recuerdo haber ido a la graduación del instituto con ropa de calle junto a algunos amigos cuando todos los demás compañeros iban a acudir vestidos de traje para la ocasión (queríamos ser rebeldes a toda costa y demostrar ser distintos a los tópicos establecidos y saltarnos los absurdos protocolos) y fumar hierba antes para tocar un poco más las narices. Con el tiempo la forma de consumir iba cambiando y también mi cabeza, mi mente, mi fumada, mi forma de percibir las cosas (tanto fumado como sin fumar) y por ejemplo al final hubiera sido completamente incapaz de ir fumado a una graduación, pues me creaba muchas paranoias, pensaba un montón, me daba ansiedad, taquicardia...
Otra cosa en que noto cómo fue cambiando mi posicionamiento y mi forma de relacionarme con el cannabis, es en la preocupación porque se me notara o no al llegar a casa: mientras al principio hacia lo posible por que no se notara, a medida que avanzaba me iba preocupando menos hasta el punto de llegar a fumar en mi propia casa con mi familia aquí (pero a escondidas). Al principio tomaba precauciones como no fumar nada desde dos horas antes de que fuera a llegar a la casa por ejemplo, o me tomaba un chicle para no oler, y fumaba en lugares abiertos para no oler a humo, incluso me echaba colirio en los ojos si estaban rojos. Progresivamente fui pasando de ocultarlo tanto, no es que lo dijera abiertamente que fumaba, pero el pasotismo y la desgana se iban instalando en mí importandome poco el ocultarlo porque pensaba que mis padres confiaban en mí y que jamás imaginarían o sospecharían lo que hacia.
Me perdono por haber aceptado volverme adicto al cannabis y no tomar responsabilidad de a situación durantes mucho tiempo, sino dejarlo correr sin darle la importancia que realmente tenía.
Me perdono por haber aceptado y permitido seguir fumando durante bastante tiempo aun sabiendo y notando que no me sentaban bien.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por engañar a mis padres y tomarles por pardillos o ingenuos.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por creer que a mis padres les hubiese gustado verme de traje en la graduación pero yo no lo hice y que incluso en mi deseo de ser rebelde y saltarme las normas fastidiando al personal, disfrutaba especialmente molestandoles a ellos.
Me perdono por haber aceptado y permitido identificarme con los porros y llegar a definirme incluso en relación a ellos como consumidor sintiendome orgulloso.
Me perdono por haber aceptado dar muchas vueltas a la cabeza y los pensamientos estando bajo los efectos del THC y creer todo lo que se me ocurria sugestionandome hasta que llegue a momentos de pequeñas reacciones de paranoia o miedo o ansiedad.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por creer que he estropeado un poco mi vida y he perdido mucho tiempo por haber consumido cannabis de una forma irresponsable.
Me perdono por haber aceptado y permitido querer incitar a otros a fumar y hacer apología del cannabis.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que me he condicionado de por vida por todo eso que hice y sentirme mal, culpable y compadecerme.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme mal por creer que ya nunca más podré probar cannabis por el mal uso que hice de ello en lugar de haberlo hecho con otro enfoque con el cual poder sacar cosas en claro sobre mí mismo como me gustaría hacer más adelante en algún momento.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer y decir que en algún momento volveré a probarlo.
Me perdono por aceptar estar seguro de que si lo probara sabría controlarlo y no me engancharía otra vez, porque también al principio de probarlo pensaba que no me engancharía.
Me perdono por haber aceptado aprovecharme de la confianza que tenían en mí mis padres.
dia 2
RESISTENCIAS: DISTRACCIONES Y REACCIONES
Hace ya varios días que decidí escribir a diario, revisándome para tomar responsabilidad de mí y poder conocerme mejor autosincerándome conmigo para empezar a caminar con algún tipo de orientación hacia la vida, para hacer realmente algo útil y positivo, ya que me siento un poco perdido, esclavo de un conjunto de sensaciones, ideas y reacciones que he ido gestando a lo largo de los años. Pero me está costando un poco en estos primeros dias esto de ser constante, así sea un escrito ligero... he de reconocer que la constancia ha sido algo deficiente en mi trayectoria, y ésta puede ser una buena forma de afrontarla. A menudo me he identificado con la pereza, con un concepto de calma (quizá confundido con pasividad que era lo que realmente me caracterizaba), por la ley del mínimo esfuerzo; y esto aplicado a todos los aspectos posibles.
He notado que me cuesta también concentrarme en las cosas (lo cual tiene bastante relación con la no-constancia), mantenerme en algo que me ocupa sin desviar la atención a cosas que nada tienen que ver con lo que hago en ese momento. Ahora mismo sin ir más lejos, perdí la raíz del tema que iba a escribir, creí tenerlo claro y estructurado pero de pronto se ha difuminado a medida que lo he comenzado. ¿Será que me perdí demasiado en la forma y olvidé lo esencial del mensaje?
Suelo plantearme metas, objetivos, tareas que comienzo con ilusión, noto un avance, pienso que el esfuerzo se va viendo recompensado. A las primeras de cambio, en cuanto hay un mínimo atasco, la ilusión se cae al suelo, entoncés la actitud es más bien la de alguién desolado con la sensación de haber comenzado de nuevo un proyecto equivocado. No me gusta hacerlo, sobre todo porque tengo la sensación de que sí tengo capacidad para hacer las cosas, pero que me rindo y me canso con facilidad en cuanto me atasco y necesito ponerle más esfuerzo y dedicación, y una vez más optp por el amargo pero facil camino del abandono y la "derrota".
En ocasiones estas metas son "antimetas": me refiero a dejar de hacer cosas con las que he llegado a la conclusión de no estar de acuerdo, o cosas que no me llevan a ningún sitio más que a alimentar competencias, rivalidad, enfado, rabia... Por ejemplo me pasa con el futbol, sé que es un negocio completamente lucrativo, no igualitario para todos, no honesto,donde no hay justicia (ni dentro del propio mundo del futbol profesional ni para con el resto de los ciudadanos del mundo), que crea rivalidades entre aficionados de unos y otros equipos, etc. Soy consciente de esta situación, y decido no seguirlo, pasar de verlo y comentarlo, pero siempre acabo volviendo al punto en que de forma más o menos implicada acabo viendolo así sea muy poco y opinando. Incluso trabajo en un estadio de mi ciudad vendiendo productos y pudiendo ver el partido en directo gratis, y siempre digo: "ya no vuelvo más", pues la relación horas-salario no demasiado buena, pero llega el día en que decido volver, y ese día tambié me digo: "hoy es el último día". Otro ejemplo puede ser participar de chismorreos, o de conversaciones vacias, superficiales sobre cosas sin importancia, o de juzgar a la gente por lo que hace o dice como si uno mismo fuese el individuo perfecto que lo hace todo bien... En fin son cosas que se me ocurren así de pronto, hay muchos ejemplos de cosas que decido no seguir participando pero al final repito, y parece también que tuviera que ver con eso de volver a la senda de la rutina, de los mecanismos o pautas de comportamiento que vengo creandome y creyendome, que están ya tan integrados que no los abandono por comodidad, por no esforzarme, que es el mismo motivo por el que sí abandono proyectos iniciados cuando me quedo estancado y me tocaría trabajorlos más: comodidad, pasividad.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener resistencias a escribir, resistencias a cambiar, resistencias a abandonar los patrones que hace tiempo vengo repitiendo.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme débil por creer que soy incapaz de ser constante en mis prósitos.
Me perdono por haber aceptado y permitido ser indeciso, y estar siempre hasta el último momento debatiendome entre las varias posibilidades. A veces lo dejo tanto hasta última hora que ya no tengo que decidir sino que sencillamente se me hizo tarde y ya no tengo alternativas.
Me perdono por haber aceptado y permitido arrepentirme de decisiones que tomo sin estar convencido y pensar después: "hubiera sido mejor lo otro".
Me perdono por haber aceptado y permitido querer basar mi decisión en cosas que son externas a mí como qué hara cierta persona, o qué decidiría no se quién, o incluso pidiendo consejo a los demás como esperando a que decida por mi.
Me perdono por haber aceptado y permitido no tener claras mis prioridades y no tener un claro criterio de decisión.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme triste por creer que soy un inútil y que las personas me detestan por esa incapacidad de decisión.
Me perdono por haber aceptado y permitido perder tiempo en decidir qué hacer y lugar de tomar una decisión y hacerlo aprovechando el tiempo, porque gasto muy tiempo en pensar pros y contras de las cosas y podría estar haciendo cosas reales en lugar de pensar y gastar tiempo y energía.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que si no voy a trabajar al estadio me voy a perder un buen partido.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que si voy al estadio después vamos a ganar poco dinero y el partido va a ser malo y en consecuencia me voy a arrepentir porque de haberme quedado en casa podría haber hecho otras cosas como estudiar o tocar la guitarra.
Hace ya varios días que decidí escribir a diario, revisándome para tomar responsabilidad de mí y poder conocerme mejor autosincerándome conmigo para empezar a caminar con algún tipo de orientación hacia la vida, para hacer realmente algo útil y positivo, ya que me siento un poco perdido, esclavo de un conjunto de sensaciones, ideas y reacciones que he ido gestando a lo largo de los años. Pero me está costando un poco en estos primeros dias esto de ser constante, así sea un escrito ligero... he de reconocer que la constancia ha sido algo deficiente en mi trayectoria, y ésta puede ser una buena forma de afrontarla. A menudo me he identificado con la pereza, con un concepto de calma (quizá confundido con pasividad que era lo que realmente me caracterizaba), por la ley del mínimo esfuerzo; y esto aplicado a todos los aspectos posibles.
He notado que me cuesta también concentrarme en las cosas (lo cual tiene bastante relación con la no-constancia), mantenerme en algo que me ocupa sin desviar la atención a cosas que nada tienen que ver con lo que hago en ese momento. Ahora mismo sin ir más lejos, perdí la raíz del tema que iba a escribir, creí tenerlo claro y estructurado pero de pronto se ha difuminado a medida que lo he comenzado. ¿Será que me perdí demasiado en la forma y olvidé lo esencial del mensaje?
Suelo plantearme metas, objetivos, tareas que comienzo con ilusión, noto un avance, pienso que el esfuerzo se va viendo recompensado. A las primeras de cambio, en cuanto hay un mínimo atasco, la ilusión se cae al suelo, entoncés la actitud es más bien la de alguién desolado con la sensación de haber comenzado de nuevo un proyecto equivocado. No me gusta hacerlo, sobre todo porque tengo la sensación de que sí tengo capacidad para hacer las cosas, pero que me rindo y me canso con facilidad en cuanto me atasco y necesito ponerle más esfuerzo y dedicación, y una vez más optp por el amargo pero facil camino del abandono y la "derrota".
En ocasiones estas metas son "antimetas": me refiero a dejar de hacer cosas con las que he llegado a la conclusión de no estar de acuerdo, o cosas que no me llevan a ningún sitio más que a alimentar competencias, rivalidad, enfado, rabia... Por ejemplo me pasa con el futbol, sé que es un negocio completamente lucrativo, no igualitario para todos, no honesto,donde no hay justicia (ni dentro del propio mundo del futbol profesional ni para con el resto de los ciudadanos del mundo), que crea rivalidades entre aficionados de unos y otros equipos, etc. Soy consciente de esta situación, y decido no seguirlo, pasar de verlo y comentarlo, pero siempre acabo volviendo al punto en que de forma más o menos implicada acabo viendolo así sea muy poco y opinando. Incluso trabajo en un estadio de mi ciudad vendiendo productos y pudiendo ver el partido en directo gratis, y siempre digo: "ya no vuelvo más", pues la relación horas-salario no demasiado buena, pero llega el día en que decido volver, y ese día tambié me digo: "hoy es el último día". Otro ejemplo puede ser participar de chismorreos, o de conversaciones vacias, superficiales sobre cosas sin importancia, o de juzgar a la gente por lo que hace o dice como si uno mismo fuese el individuo perfecto que lo hace todo bien... En fin son cosas que se me ocurren así de pronto, hay muchos ejemplos de cosas que decido no seguir participando pero al final repito, y parece también que tuviera que ver con eso de volver a la senda de la rutina, de los mecanismos o pautas de comportamiento que vengo creandome y creyendome, que están ya tan integrados que no los abandono por comodidad, por no esforzarme, que es el mismo motivo por el que sí abandono proyectos iniciados cuando me quedo estancado y me tocaría trabajorlos más: comodidad, pasividad.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener resistencias a escribir, resistencias a cambiar, resistencias a abandonar los patrones que hace tiempo vengo repitiendo.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme débil por creer que soy incapaz de ser constante en mis prósitos.
Me perdono por haber aceptado y permitido ser indeciso, y estar siempre hasta el último momento debatiendome entre las varias posibilidades. A veces lo dejo tanto hasta última hora que ya no tengo que decidir sino que sencillamente se me hizo tarde y ya no tengo alternativas.
Me perdono por haber aceptado y permitido arrepentirme de decisiones que tomo sin estar convencido y pensar después: "hubiera sido mejor lo otro".
Me perdono por haber aceptado y permitido querer basar mi decisión en cosas que son externas a mí como qué hara cierta persona, o qué decidiría no se quién, o incluso pidiendo consejo a los demás como esperando a que decida por mi.
Me perdono por haber aceptado y permitido no tener claras mis prioridades y no tener un claro criterio de decisión.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentirme triste por creer que soy un inútil y que las personas me detestan por esa incapacidad de decisión.
Me perdono por haber aceptado y permitido perder tiempo en decidir qué hacer y lugar de tomar una decisión y hacerlo aprovechando el tiempo, porque gasto muy tiempo en pensar pros y contras de las cosas y podría estar haciendo cosas reales en lugar de pensar y gastar tiempo y energía.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que si no voy a trabajar al estadio me voy a perder un buen partido.
Me perdono por haber aceptado y permitido creer que si voy al estadio después vamos a ganar poco dinero y el partido va a ser malo y en consecuencia me voy a arrepentir porque de haberme quedado en casa podría haber hecho otras cosas como estudiar o tocar la guitarra.
lunes, 16 de abril de 2012
dia 1
Deconstruyendo estructuras fuertemente forjadas a nivel mental que me atrapan en bucles de engaños, fantasias, ilusiones, sugestiones, definiciones, etc...
Jamás creí que aquello que pensaba constantetemente, aquellos vacios temporales en los que me retrotraía hacia mí mismo entrando en un paréntesis fuera del cual todo era un elemento perturbador de mi "reflexión"; pudiese ser algo dañino, algo que no fuese yo. Para ser más precisos, incluso uno a veces cree ser eso, esos conceptos, ideales o como quieran llamarse. Se les otorga una prioridad absoluta y se acude a ellos como criterio o prncipio de acción en la vida diaria (esa que va más allá del previo paréntesis constituyente del ego y de los patrones de conducta que nos guían al operar con la realidad externa).
Cierto es que somos cuerpo, es nuestro vínculo de unión con todo cuanto nos rodea; pero lejos de valorarlo por lo que es, nos hemos acostumbrado a juzgarlo por otra serie de cosas, las cuales provienen precisamente de aquellos valores de los que hablamos antes. Valores que hemos integrado individualmente por la persistencia en ellos del colectivo y viceversa, pues la mantenemos colectivamene en la medida en que no nos despeguemos de esas ideas, de esos prejuicios. Me refiero a consideraciones del tipo: tal persona es guapa, o es fea, es gordo, es flaca, tiene buen tipo, no es muy atractivo, es precioso, tiene la nariz así o asá, o tiene el pelo muy crespo, o etc, etc... Pareciera así que uno se crea su criterio a partir de un montón de condicionantes que le rodean, creyendo tener un gusto libre que en realidad viene casi completamente determinado por agentes externos que lleva mamando desde que tiene sus primeras interacciones conscientes con el medio siendo pequeño (si bien puede que quede algo, un pequeña parte de espontaneidad que sí emana de uno mismo). Una vez formado ese criterio se hacen juicios gratuitos y completamente desechables, innecesarios, banales sobre todo tipo de cuestiones. En este caso, estamos hablando del cuerpo de uno y en la midedida que uno se juzga se cree en posición de poder juzgar a otras personas, pero realmente esta circunstancia se extrapola (como iremos viendo poco a poco) a muchos o a todos los ámbitos de la vida.
¿De dónde proviene todo este conflicto que vamos describiendo? Yo diría que del mal uso de nuestra capacidad de razocinio, la cual nos caracteriza a los seres humanos y como tal debemos aprovecharla y sacar de ella el máximo rendimiento y el más óptimo y mejor para todo y para todos. Sin embargo, en lugar de eso, da la sensación de que hemos adoptado unas tendencias, unos habitos y unas conductas de caracter interesado y privado, que a base de reproducirlas han sumido a nuestra mente en un automatismo de los patrones que uno acostumbra a repetir, hasta el punto de que esta mente robotizada nos ha llegado a poseer a nosotros en favor de su autosatisfacción de adicciones en lugar de tenerla nosotros como herramienta para mejorar en lo posible todo y haciendolo igual para todos. Pero en vez de eso, cada mente lucha individualmente por su propio interés no teniendo en cuenta al resto o incluso utilizandoles en favor de alcanzar sus objetivos propios y no comunes, encontrando en la competencia y en la superioridad rasgos distintivos por los que sentirse mejor, para después sin embargo caer debido a esa propia competencia y polaridad que uno mismo crea entre: mejor-peor, ganador-perdedor, y así hay muchas y muchas otras polaridades.
En fin, todo esto tiene muchos huecos y puntos a examinar que es lo que trataré en estos escritos que me comprometo a desarrollar a diario en un proceso de autohonestidad y de empezar a tomar responsabilidad para abandonar esta dinamica en la que andamos sumergidos. Espero que pueda además ayudar a otros que se encuentren con dudas, que hayan experimentado en sí mismos estas situaciones sin saber muy bien cómo afrontarlas, para así buscar entre todos respuestas, soluciones y ver qué es lo mejor para todos. Animando también a todos los que lean a que comiencen a explorarse, aunque pueda parecer pesado, no hay más que comenzar. Saludos
Me perdono por haber aceptado vivir en los pensamientos, apartado de lo físico y lo real, ya sea recordando, imaginando, suponiendo o analizando.
Me perdono por haber aceptado sentir culpa cuando me dedico a dicha labor mental y después me doy cuenta de ello y me arrepiento. Incluso a veces soy consciente de ello en el momento de estar haciendolo pero no lo detengo.
Me perdono por haber aceptado persistir en pautas o patrones que ya había decido abandonar pero que los tengo muy integrados e interiorizados y al final vuelven a resurgir.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentir culpa y/o arrepentimiento cuando reviso acciones o situaciones pasadas con las que no me siento contento o satisfecho sino que más bien me siento intranquilo o con cierta ansiedad, por pensar que pude haber actuado de otra forma alternativa que no me hubiera creado tal ansiedad.
Me perdono por haber aceptado y permitido interpretar y juzgar las miradas y gestos de las personas, especialmente cuando son en relación a mí, y creerme esos pensamientos que me invento con la consecuencia de que influyen en mi comportamiento.
Me perdono por haber aceptado creer que es dificil salir de las posesiones mentales y tomar una postura vaga e ineficiente de permanecer de ese modo porque es a lo que estoy acostumbrado y me resulta más fácil seguir igual que corregirlo.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener resistencias a escribir, a respirar, a estar atento a cada momento en lugar de estar con la cabeza en otras cosas.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener dudas de si este proyecto me va a funcionar y pensar de antemano que quizá me podría cansar de tener que revisar a diario.
Me perdono por haber aceptado tener miedo o vergüenza de que otras personas pudieran leerme, porque en verdad ésa es una de las principales utilidades de esto, que sirva a nivel particular pero también colectivo.
Me perdono por haber aceptado y permitido juzgarme por lo que escribi y por cómo lo escribo.
Jamás creí que aquello que pensaba constantetemente, aquellos vacios temporales en los que me retrotraía hacia mí mismo entrando en un paréntesis fuera del cual todo era un elemento perturbador de mi "reflexión"; pudiese ser algo dañino, algo que no fuese yo. Para ser más precisos, incluso uno a veces cree ser eso, esos conceptos, ideales o como quieran llamarse. Se les otorga una prioridad absoluta y se acude a ellos como criterio o prncipio de acción en la vida diaria (esa que va más allá del previo paréntesis constituyente del ego y de los patrones de conducta que nos guían al operar con la realidad externa).
Cierto es que somos cuerpo, es nuestro vínculo de unión con todo cuanto nos rodea; pero lejos de valorarlo por lo que es, nos hemos acostumbrado a juzgarlo por otra serie de cosas, las cuales provienen precisamente de aquellos valores de los que hablamos antes. Valores que hemos integrado individualmente por la persistencia en ellos del colectivo y viceversa, pues la mantenemos colectivamene en la medida en que no nos despeguemos de esas ideas, de esos prejuicios. Me refiero a consideraciones del tipo: tal persona es guapa, o es fea, es gordo, es flaca, tiene buen tipo, no es muy atractivo, es precioso, tiene la nariz así o asá, o tiene el pelo muy crespo, o etc, etc... Pareciera así que uno se crea su criterio a partir de un montón de condicionantes que le rodean, creyendo tener un gusto libre que en realidad viene casi completamente determinado por agentes externos que lleva mamando desde que tiene sus primeras interacciones conscientes con el medio siendo pequeño (si bien puede que quede algo, un pequeña parte de espontaneidad que sí emana de uno mismo). Una vez formado ese criterio se hacen juicios gratuitos y completamente desechables, innecesarios, banales sobre todo tipo de cuestiones. En este caso, estamos hablando del cuerpo de uno y en la midedida que uno se juzga se cree en posición de poder juzgar a otras personas, pero realmente esta circunstancia se extrapola (como iremos viendo poco a poco) a muchos o a todos los ámbitos de la vida.
¿De dónde proviene todo este conflicto que vamos describiendo? Yo diría que del mal uso de nuestra capacidad de razocinio, la cual nos caracteriza a los seres humanos y como tal debemos aprovecharla y sacar de ella el máximo rendimiento y el más óptimo y mejor para todo y para todos. Sin embargo, en lugar de eso, da la sensación de que hemos adoptado unas tendencias, unos habitos y unas conductas de caracter interesado y privado, que a base de reproducirlas han sumido a nuestra mente en un automatismo de los patrones que uno acostumbra a repetir, hasta el punto de que esta mente robotizada nos ha llegado a poseer a nosotros en favor de su autosatisfacción de adicciones en lugar de tenerla nosotros como herramienta para mejorar en lo posible todo y haciendolo igual para todos. Pero en vez de eso, cada mente lucha individualmente por su propio interés no teniendo en cuenta al resto o incluso utilizandoles en favor de alcanzar sus objetivos propios y no comunes, encontrando en la competencia y en la superioridad rasgos distintivos por los que sentirse mejor, para después sin embargo caer debido a esa propia competencia y polaridad que uno mismo crea entre: mejor-peor, ganador-perdedor, y así hay muchas y muchas otras polaridades.
En fin, todo esto tiene muchos huecos y puntos a examinar que es lo que trataré en estos escritos que me comprometo a desarrollar a diario en un proceso de autohonestidad y de empezar a tomar responsabilidad para abandonar esta dinamica en la que andamos sumergidos. Espero que pueda además ayudar a otros que se encuentren con dudas, que hayan experimentado en sí mismos estas situaciones sin saber muy bien cómo afrontarlas, para así buscar entre todos respuestas, soluciones y ver qué es lo mejor para todos. Animando también a todos los que lean a que comiencen a explorarse, aunque pueda parecer pesado, no hay más que comenzar. Saludos
Me perdono por haber aceptado vivir en los pensamientos, apartado de lo físico y lo real, ya sea recordando, imaginando, suponiendo o analizando.
Me perdono por haber aceptado sentir culpa cuando me dedico a dicha labor mental y después me doy cuenta de ello y me arrepiento. Incluso a veces soy consciente de ello en el momento de estar haciendolo pero no lo detengo.
Me perdono por haber aceptado persistir en pautas o patrones que ya había decido abandonar pero que los tengo muy integrados e interiorizados y al final vuelven a resurgir.
Me perdono por haber aceptado y permitido sentir culpa y/o arrepentimiento cuando reviso acciones o situaciones pasadas con las que no me siento contento o satisfecho sino que más bien me siento intranquilo o con cierta ansiedad, por pensar que pude haber actuado de otra forma alternativa que no me hubiera creado tal ansiedad.
Me perdono por haber aceptado y permitido interpretar y juzgar las miradas y gestos de las personas, especialmente cuando son en relación a mí, y creerme esos pensamientos que me invento con la consecuencia de que influyen en mi comportamiento.
Me perdono por haber aceptado creer que es dificil salir de las posesiones mentales y tomar una postura vaga e ineficiente de permanecer de ese modo porque es a lo que estoy acostumbrado y me resulta más fácil seguir igual que corregirlo.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener resistencias a escribir, a respirar, a estar atento a cada momento en lugar de estar con la cabeza en otras cosas.
Me perdono por haber aceptado y permitido tener dudas de si este proyecto me va a funcionar y pensar de antemano que quizá me podría cansar de tener que revisar a diario.
Me perdono por haber aceptado tener miedo o vergüenza de que otras personas pudieran leerme, porque en verdad ésa es una de las principales utilidades de esto, que sirva a nivel particular pero también colectivo.
Me perdono por haber aceptado y permitido juzgarme por lo que escribi y por cómo lo escribo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)